Desde Sancho Panza en “El Quijote”  han abundado los personajes gorditos, que siempre tienen hambre y ponen la nota cómica de la historia. Los ha habido de todas clases, algunos mejor que otros. ¿Por qué pasa eso? ¿Acaso no se puede hacer un personaje gordo serio? ¿Será que el mundo de la literatura y el cine está manejado por una conspiración llevada a cabo por pura gente flaca? Todo calza, pollo.

Hace algún tiempo, una magnífica serie dejó una huella imborrable y pavimentó un terreno para las nuevas series que se sigue transitando. A pesar de los notorios momentos bajos en sus seis temporadas (Que en otras series serían los más altos), tuvo sus pilares en el complejo tratamiento de profundísimos personajes que eran desarrollados de varios puntos de vista, analizados y hasta cuestionados. Uno de los más exitosos fue Hugo Reyes, encarnado por Jorge García, conocido acá como el Guatón Chileno de “Lost”. Hugo- o Hurley- nos demostró que se puede hacer un personaje gordo y chistosos sin por ello que sea estúpido, ridículo o unidimensional. Al contrario, es uno de los personajes más profundos en la trama y que sufre más transformaciones. Es verdad, como gordito simpático que es, nunca murió y ni siquiera sufrió un rasguño, pero eso nunca lo hizo odiable como muchos similares en el género.

El éxito de la serie hizo que fuese imposible no reciclar elementos. La vara quedó tan alta que era más que probable que J.J. Abrahams reutilizara algunos conceptos para su nueva serie Alcatraz. Entre ellos, ahora el sumamente rentable producto Jorge García. Un poco más dramático que Hurley, el Doctor Soto, su nuevo personaje, se ve a simple vista un poco más unidimensional  y livianito que Hurley. En lo poco que lleva la serie se ha mostrado como el cliché del gordito de los comics, como el del Calabozo del Androide de los Simpsons. Es como si se hubiera optado por lo fácil y vendible con un actor que a estas alturas es una apuesta segura. Un Charlie Sheen pasado de kilos, ni más ni menos.

Claro, García no es el único elemento de la serie que nos provocará deja vus. La historia está plagada de flashbacks que, si en “Lost” eran antecedidos por el ruido de un avión, acá los precede el sonido de una reja de cárcel cerrándose. ¿Por qué una cárcel? Aaaahh, recién ahora les voy a reseñar la historia, pillines.

“Alcatraz” es una serie que usa como trampolín las teorías conspiratorias de fraudes como la falsa llegada a la Luna o el doble de un Paul McCartney supuestamente muerto hace tiempo. Resulta que la famosa prisión Alcatraz, en la isla de La Roca, nunca fue desmontada, sus presos nunca fueron transferidos, sino que, un día, por arte de magia, desaparecieron. Y el eficiente FBI, en lugar de salir a cerrar Megaupload, creó un cuerpo especial destinado a ocuparse de los presos cuando estos volviesen. Son cientos de presos y varios guardias, y si se mantiene la tónica de que hasta ahora cada episodio está dedicado a un convicto, hay suficientes ingredientes como para varias temporadas. Pero este astuto recurso puede también ser un arma de doble filo: Si el primer capítulo es sorprendente, la sorpresa se va desinflando y la trama ya en el tercer capítulo comienza a tornarse repetitiva, y su servidor espera que esto cambie dentro de poco, de lo contrario no le veo mucho futuro. Claro, puedo equivocarme, aunque no lo crean.

Lo raro es que los presos, desaparecidos en los locos años 60, han vuelto en esta fecha, décadas después, y sin sufrir los desgastes del tiempo que hasta a su buenmozo crítico le están afectando. En resumen, no han envejecido ni un día, y lo que es peor, siguen manteniendo sus conductas antisociales. Para detener a los malulos, la detective Rebeca Madsen, ayudada – o estorbada- por Emerson Hauser, el típico federal que esconde cosas y que obstaculiza los métodos audaces y poco ortodoxos de la rubia, tendrán que hacer a un lado sus diferencias más de una vez para dar con los peligrosos ex reclusos. Los ayudará el experto en presos de Alcatraz, el Doctor Soto, quien aportará con valiosa información para resolver los casos.

Para concluir, la serie lleva la indiscutible firma de Abrahams en la que desde el principio se trazan misterios que interesan desde el principio, pero si bien el formato es atractivo, tiene toda la cara de volverse repetitivo y dejar de sorprender. Espero equivocarme.

Por el Genial Felipe Tapia©.