Se reestrena el primer megablockbuster de la historia que masificó en forma definitiva el formato 3D. Esta vez en versión extendida a la Peter Jackson, con ocho minutos extras que son difíciles de distinguir entre tanta parafernalia futuristica.

Como muy bien saben, la historia transcurre en un tiempo futuro, en una lejana luna llamada Pandora, donde una compañía explota yacimientos de un extraño y valioso mineral llamado unobtainium. Es ahí donde Jake Sully, un infante de marina parapléjico, es enviado para ocupar el lugar de su hermano gemelo muerto, ya que su ADN es imprescindible dentro del Proyecto Avatar, perteneciente al área científica de la compañía minera que tiene por finalidad mejorar por la vía diplomática las deterioradas relaciones con la población nativa, hastiada con la destructiva presencia humana.

Los avatares son cuerpos híbridos Humano-Naví (la raza de Pandora) activados por control remoto cerebral, y a diferencia de los extraterrestres originales guardan características humanas secundarias como la cantidad de dedos o masa muscular.

En una accidentada primera misión, Jake (conectado a su avatar) consigue establecer contacto con la tribu de los Omaticaya y forjar un lazo emocional con la guerrera Neytiri, a quien por su parte se le ha encargado enseñar a Jake  las costumbres y tradición de su pueblo.

Tras esta introducción sobreviene una historia épica cuyas asociaciones con Pocahontas, Danza con lobos, El cautiverio feliz, la guerra de Arauco, la colonización sea española, inglesa, o de cualquier otro tipo, son obvias. A la larga muestran la inferioridad moral de los humanos respecto no solo al colonialismo, sino también a la explotación absurda de los recursos naturales en el contexto de un hombre dividido entre sus creencias y la misión encomendada.

Insospechadamente, “Avatar” no sólo se convirtió en una exitosa apuesta del director James Cameron, sino también en la película más taquillera de la historia. Cameron se dio el lujo de superarse a si mismo, logrando que la monstruosa taquilla del fenómeno Titanic se viera eclipsada.

Mas insospechado aún, fue que la película basara su éxito en el uso de la incipiente tecnología 3D, la cual nos tiene al borde de un salto tecnológico y de la ruina de nuestros bolsillos ante una oferta que genera cada día más títulos en dicho formato, con resultados aún discutibles.

En este escenario, la nueva Avatar pretende mostrarnos una visión más acabada de la historia gracias a nuevas escenas y detalles que no pudieron exhibirse anteriormente por razones editoriales, como por ejemplo el metraje (la película dura más de 3 horas).

Cuando a principios de la  década, Peter Jackson nos ofrecía las extendidas versiones de “El Señor de los Anillos”, nuestro mercado no contaba con la bendición de los distribuidores de la época y masificar dicha experiencia era inviable. Ahora, quizás aún no es económicamente tan rentable, pero sin duda el espectáculo 3D, ése que antes era tan atemporal como un circo en septiembre, sigue ahí: Si la historia ya te la sabes, aún puedes disfrutar de un vuelo por los cielos de Pandora a bordo de un ikran.

El nuevo material nunca va cambiar la historia a punto de transformarla, así como lo hizo Ridley Scott con “Blade Runner”. Su función va a ser mas bien complementar la información de la cual nos haya quedado alguna que otra duda. El porqué en Pandora las montañas pueden flotar, dónde solía trabajar el avatar de la doctora Grace Augustine (personaje de Sigourney Weaver), o personajes que uno creía se habían muerto de una manera, pero que en realidad fue de otra, son algunos de las intervenciones.

Algunas de ellas son casi imperceptibles, como respuestas que fueron cortadas por demasiado obvias o situaciones que invitaban a una doble lectura que podría haber distraído torpemente la visión original (ahora se entiende como un Na’vi tiene sexo). Otras, son absolutamente espectaculares, como una escena de cacería aérea donde podremos ver animales que no sabíamos que existían.

¿Vale nuevamente la pena comprar de nuevo las entradas para ir a ver Avatar, de nuevo, otra vez? Quien sabe, eso sería como preguntarle a algún admirador de Marty McFly si le gustaría ir al cine al DeLorean de Volver al Futuro cuando lo llevaron al taller a ponerle el convertidor de Fusión (¿o era fisión?). A mi eso me encantaría, pero yo soy nerd. La gracia es que la oferta está ahí, y ya ha quedado demostrado que por calidad esta película no se queda atrás. Los ocho minutos extras no la vuelven más o menos mala o buena de lo que ya era. La hacen una versión diferente, pero sigue siendo Avatar.

Director y guión: James Cameron

Elenco: Sam Worthington, Zoe Saldana, Sigourney Weaver, Stephen Lang,  Giovani Ribisi, Michelle Rodríguez.

Todo espectador +7

Por Hugo Díaz