Los cabros de Pixar son increíbles. Son capaces de hacer películas familiares, emotivas y reflexivas. En esta ocasión sin embargo, cambió el foco. Como dice el creador de este corto “Queríamos trabajar en algo más adulto, pero nos costó encontrar aquello con lo que nos sintiéramos cómodos. Finalmente, encontramos interesante tratar el tema del perdón, de afrontar y encarar errores del pasado”, explicó Lou Hamou-Lhadj. La historia transcurre en el lejano oeste y trata de un padre y su hijo (no puedo seguir contándoles porque SPOILER ALERT pero créanme, el final es completamente inesperado)

La metáfora del título “Borrowed time” o “Tiempo prestado” es exquisita para trabajar. El tiempo como lineal pero al mismo tiempo, permanente. Los ojos cristalinos de la animación (ver la foto), sus ojeras, la tristeza proyectada en un cuerpo lánguido, que apenas puede caminar arrastrándose, como si la pena fuera tan inmensa que inunda el cuerpo. Fíjense en ese aspecto.

Además, los suspiros, las miradas y recuerdos. Todo está planeado por estos animadores digitales para provocar alguna que otra lágrima en el espectador. Es que las imágenes estremecen hasta los gélidos corazones y los machos más atolondrados, se lo aseguro.

Al principio estaba escéptica al leer “Pixar” y “Adultos” (aunque este corto no es de la compañía sino un proyecto de algunos miembros de su equipo). Me imaginé algo más fuerte tipo “Intensamente” pero me equivoqué. Me encanta –y espero que a ustedes también—que a estas alturas del siglo, de la sociedad, seamos capaces de sorprendernos y conmovernos con un guión “simple” (entre comillas, porque la simpleza es concebida como algo negativo, pero ¡están completamente equivocados!), donde apenas existe diálogo, sin embargo, las formas, movimientos de cámara y la estética nos llevan a un mundo tan real, que pone la piel de gallina (o “cutis de ave” como dicen las viejas).

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Borrowed Time from Borrowed Time on Vimeo.

Lo invito a emocionarse y recuerde… la vida es un tiempo prestado.

He dicho, palabra de Gringa.