Está científicamente comprobado que el vino tiene muchas propiedades orgánicas que ayudan a nuestra salud, desde ser un antioxidante natural hasta prevenir infartos cardíacos. ¿Pero qué pasaría si se descubriese que este elixir asegura la vida eterna?

Este el hilo central de “Tierra de Sangre”, opera prima de James Katz. La historia comienza cuando un matrimonio norteamericano debe permanecer en el aeropuerto de Santiago debido a un retraso en la conexión de su vuelo. Al querer conocer algo de la ciudad para aprovechar el tiempo libre, se les recomienda que visiten algún viñedo cerca de la zona. Así llegan a “Tierra de Sangre”, una viña pequeña que según la mujer del matrimonio no aparece en el mapa que tiene en la mano. Estando la viña cerrada, ellos insisten en conocerla y una simpática joven llamada Luisa (Francisca Walker) los invita a entrar. Una vez adentro les cuenta una historia llena de suspenso, en donde un adinerado francés llamado Louis (Francisco Pizarro Saenz de Urtury, a.k.a. Cosmo Gonik) desea comprar las tierras de Magdalena (Aislinn Derbez) para seguir cosechando la cepa Carménère, todo acompañado del mito que dice que “El Demonio” habita en estas tierras. La historia se complejiza aún más cuando llega desde Francia el enigmático hermano de Louis, Etienne (Aurélien Wiik).

Si bien la anécdota del diablo que habita en las bodegas de la viña no es nueva, lo novedoso se puede encontrar en la historia misma. En esta oportunidad, no son los 120 caballeros que guardan el vino, sino que “El Demonio” es un ente que no se ve, pero que en el pueblo saben que existe porque sus coterráneos van desapareciendo de a poco. Paralelo a eso, el hermano de Magdalena llamado Leandro (José María de Tavira) es un monje del pueblo que intenta sanar a los enfermos. Esa es la dicotomía de “Tierra de Sangre”, la vida y la muerte, la condena y la esperanza casi se dan la mano en cada minuto del filme.

La película tiene una fotografía muy llamativa la cual está a cargo de Miguel Bunster, quien también participó en el proyecto anterior de Katz llamado “Catalina” (2007), cortometraje que ganó un premio Apes el año de su estreno. Según el mismo Katz, la idea de insistir con los paisajes campestres, caballos y atardeceres, se debe al impacto que su belleza en la búsqueda de una estética: “tenía un país hermoso llamado Chile y quería contar una historia que se aprovechara de ese ‘efecto especial’. Traté de buscar otra película que siguiera la misma línea y ocupar a Chile como paisaje y llegué al tema de las viñas. Ahí encontré también este tema de la pérdida y del re-descubrimiento del Carménère. Estudiando aquello y tomando extractos de los mitos y leyendas, se me ocurrió una noche la idea de hacer “Tierra de Sangre”.

El filme no se complica contando alternadamente la historia actual –que es lo menos– y lo que ocurre en el pasado. Es fácil de seguir y no cae en esas amargas confusiones de no saber si lo que está viendo es parte del pasado o presente. Las actuaciones son aceptables. En el diálogo en español (que constituye la mayoría, pues el filme tiene una rica expresión en español, inglés y francés) se logra apreciar que los actores trataron de usar lenguaje neutro, por lo que no se distingue un acento marcado. Muchos personajes parecen ser mexicanos.

La película tiene ciertos detalles paralelos a la historia central que probablemente son para hacerla más completa o, a su vez, más compleja, pero que a la larga pierden fuerza y se diluyen en la trama principal. No obstante el hilo conductor es estable y cuenta con todos los elementos propios de un guión cinematográfico que debiera estar bien constituido. Sin embargo, cuando su desenlace debe ser fuerte, no lo es, dejando la sensación de personajes que no cierran bien su historia.

“Tierra de Sangre” terminó de filmarse en 2013 y desde ese tiempo ha tenido destacadas participaciones en distintos festivales internacionales, como en el Festival de Cine de Shangai (junio 2013), el Sanfic (agosto 2013), XI Festival Internacional de Cine de Morelia (octubre 2013), Festival de Cine Latino de Los Angeles (octubre 2013), y su participación en el Festival de Cine Bío-Bío 2014 (abril), en donde obtuvo el “Premio del Público”.

Katz eligió filmar en la Viña Tarapacá para los exteriores y Viña Santa Rita para las bodegas. El resultado es una finca muy acorde a la época, una excelente conjunción de las locaciones, siendo la exterior siempre la más amable y radiante, y la interior la tenebrosa, oscura y, por ende, la que guarda el secreto.

Recomendada para personas con alma de sommelier, del cine chileno, y de películas que tienen una entretenida historia que contar.

© Daniel Bernal

En Twitter: @BernalusTwit

Director: James Katz

Elenco: Aisliin Derbez, Francisco Pizarro Saenz de Urtury, José María de Tavira, Aurélien Wiik, Francisca Walker

País: Chile

Duración: 106 minutos