Acaba de producirse una catástrofe nuclear, literalmente es el fin de La Tierra, ya que donde antes habían continentes, ahora solo hay agua. Sin embargo, la raza humana aún tiene esperanzas. El “Estrella Polar” un barco-escuela español que navegaba rumbo a África, logró salvarse de la debacle y ahora busca desesperadamente una salida ante tan desolador escenario. De eso va “El Barco”, la serie española producida por Antena 3 y que en Chile transmite hace algunas semanas Mega.

A primera vista, podría pensarse que estamos ante la “Lost hispana”.  Y es que durante los primeros minutos uno fácilmente concluiría que por ahí van los tiros, y que la serie beberá directamente del misterioso argumento creado por J.J. Abrams (jota-jota para los amigos)

Tal como en la isla de “Lost”, todos los personajes son conflictivos y parecen huir de su pasado. Entre ellos hay una científica, un ex sacerdote, un asesino a sueldo, una chica confundida, un pasajero oculto y un noble capitán. Como es de esperarse ante la tragedia deberán aprender a convivir y conocerse, o someterse unos a otros. Pero hasta aquí llegan los parecidos, porque a esta serie, a diferencia de “Lost”, parece importarle bien poco el enigma que propone.

Es elocuente el chiste que repite “Burbuja”, uno de los tripulantes, al preguntar constantemente si alguien sabe qué demonios es un “acelerador de partículas”, es decir el artefacto que, según dijeron escuetamente, provocó la catástrofe. Nadie responde y todos sonríen como diciendo “da lo mismo, es solo el pie forzado de la trama”. Puede serlo, sin embargo a los espectadores acostumbrados a ver este tipo de serie no se les engañan con explicaciones tan vacías.

Ahora si no eso no es suficiente, el hecho de que después de emitida la primera temporada, Antena 3 decidió hacer un reality show con el mismo argumento (16 desconocidos en un barco, que deben eliminarse entre ellos) debería darnos luces de cuál es la verdadera naturaleza de la serie.

Sí, porque lo que en realidad parecen estar contándonos en “El Barco” es más un culebrón donde adolescentes obligados a convivir juntos, se enamoran y se desenamoran,  y donde  todos los personajes buscan con más interés una relación amorosa que la solución a tan enrevesado entuerto.

Aunque hay que admitir que también que hay personajes interesantes. La científica (Irene Montalà) Ulises (Mario Casas) y el villano Julian (Luis Callejo) están bien construidos y logran matizar dentro de lo que cabe, sin embargo otros como el cura Palomares (Bernabé Fernández) o la ingenua Ahinoa  (Blanca Suárez) son caricaturas que poco y nada aportan. Para que hablar de la exasperante hija pequeña del capitán, que sin duda es de las narradoras más insufribles de la televisión.

De todas formas, si algo hay que valorar de “El Barco” es su simpleza. Su premisa podría agotarse fácilmente, sin embargo logran crear capitulo a capitulo algún evento ingenioso que sostenga la tensión durante 70 minutos (mientras los protagonistas siguen sus devaneos amorosos por cierto). Así presenciamos desde un ataque de pájaros carroñeros, pasando por una potente corriente marina, un extraño fenómeno temporal, un sorpresivo pez gigante, hasta un motín dentro del barco.

Esperemos que las preguntas principales (¿finalmente encontraran tierra para salirse del barco? ¿Descubrirán qué es lo que realmente sucedió con el planeta?) logren responderse de buena forma y no termine agotando la paciencia del espectador las tramas de amores y desamores, porque así cómo va, no sé si todos resistan remar durante tres temporadas más, que es lo que dura la serie.

©Por Aldo Vidal