La casa de papel era una serie española que pasó sin mayor gloria cuando se estrenaron sus primeras dos temporadas en el Canal Antena 3. De hecho, tras el bajo rating, la serie fue cancelada por el canal. Por esos días Netflix se hizo con los derechos de la serie y la distribuyó a nivel mundial, convirtiéndose en el fenómeno que hoy conocemos: la serie de habla hispana más exitosa de la historia.

Esas dos primeras temporadas eran redondas; La historia creada por Alex Pina era prácticamente perfecta. Tenía una gran cantidad de personajes muy humanos y reales, lo que permite que el espectador se identifique al menos con uno de los protagonistas. El héroe era un ladrón, un tipo genial y reservado que siempre estaba dos pasos adelante que la policía, algo que es muy atractivo para los fans. A pesar de ser una serie pequeña en ese momento, tenía un gran nivel de producción y buenas actuaciones, sin contar con actores conocidos hasta ese momento.

La historia pudo haber terminado en la segunda temporada y habría sido perfecta. Sin embargo, el éxito llevó a la producción a hacer dos temporadas más… y hay una quinta ya confirmada. El título de “La casa de papel” ya no tenía sentido, pues ahora hay un nuevo atraco (a un banco), del cual nunca se supo que había un plan antes. Además, uno de los personajes más queridos, Berlín, estaba muerto, así que esta nueva etapa ya partía un poco forzada.

La tercera y cuarta temporada en realidad funcionan como una sola. La recién estrenada es una continuación directa de la historia anterior, del mismo atraco al Banco de España. Se nota que la serie tiene mucho más presupuesto, pero se siente un guion hecho más a la rápida. Resucitaron a Berlín a través de flashbacks, algunos interesantes que aportan a entender el plan y las motivaciones, otros que son mero relleno. Gran parte de un capítulo de esta cuarta temporada está dedicado a la boda de Berlín, escenas que si se sacan no cambian en nada la historia.

Se entiende que dentro de un encierro afloran las pasiones (y es parte de la gracia de esta serie), pero da la impresión que los personajes no aprendieron nada de la primera experiencia. A ratos llega a ser molesto el infantil nivel de las discusiones entre los personajes y la facilidad con que sacan las pistolas. Por el otro lado, la policía a veces es demasiado inepta. Hay largos momentos en que literalmente no hacen nada, por lo cual los verdaderos enemigos de los atracadores son ellos mismos y sus disputas.

También hay un problema con la verosimilitud de la serie. Está bien, es una serie de ficción, pero hay licencias que simplemente no te puedes tomar. Hay personajes que son prácticamente inmunes a las balas, u otros que reciben golpizas brutales y en un par de horas están recuperados. Ni Terminator se atrevió a tanto.

No me mal entiendan. La serie sigue manteniendo el suspenso y es muy, muy entretenida, pero ya se siente el desgaste de la producción y que el guion se hizo en menos tiempo. Ojalá que la quinta temporada sea la última y la serie tenga un final digno de lo que alguna vez fue.

Por Juan Carlos Berner

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