El mercado de cine koreano es uno de los más grandes y productivos, sin embargo, Hollywood lo ha opacado durante décadas. Salvo excepciones como algunas películas de Chan Wook Park y Kim Ki Duk, permaneció en las sombras hasta que “Parasite” posicionó a la industria coreana, al menos para las masas, pues el cine de autor siempre ha tenido un público fiel.

“Time to Hunt” reúne la mayoría de los tópicos de películas de asalto como “Casta de malditos”, “Inside Man”, “El Robo del Siglo” o incluso la controversial “Casa de Papel”. Pero lo que la serie española convirtió en un desfile de clichés del género, el filme coreano lo hizo bien y con elegancia.

Sí, los lugares comunes están todos ahí: un grupo decide dar un gran golpe y se prepara concienzudamente, nada puede salir mal, pero como esa sería una película muy aburrida, al final todo lo que podría salir mal, sale mal. No es una película que vaya a reinventar el género, pero da los suficientes giros para que la trama sea interesante (Creo que es lo mismo que dije alguna vez sobre “Trian to Busan”, yo también me estoy repitiendo).

En medio de una crisis financiera en la que el dinero coreano ha bajado su valor, cuatro jóvenes sin mucho futuro deciden asaltar un casino para irse a vivir a una isla paradisiaca. Sí, como muchos delincuentes del género. Joon Suk y sus compañeros lidiarán con toda clase de imprevistos para mejorar su situación económica y empezar una nueva vida. El destino no ha sido amable con ellos y, por consiguiente, la película los muestra como víctimas de las circunstancias que hallan en el delito la manera más fácil de comenzar una nueva vida.
Por supuesto, meterse con el casino de los señores del crimen de su ciudad no es algo que les vaya a salir barato, y los jóvenes se hacen acreedores de una gran cantidad de enemigos que no escatimarán recursos para matarlos.

Si tuviera que mencionar elementos que distinguen a esta historia de otras similares, sería sin duda la crudeza y realismo de una situación que involucra violencia callejera, balazos y sangre. Es decir, en esta película si recibes un balazo tienes que partir al hospital a atenderte, nada de seguir weando como en el cine gringo. Si comienza la balacera, lo más probable es que te hieran, no como esos festines de balazos que estamos acostumbrados a ver, en donde todos tienen puntería de Storm Troopers.

En fin, creo que la trama es una de las que mejor desarrolla el tópico de “todo o nada” tan recurrente en este género. Un personaje que no ha triunfado en la vida a través de los medios tradicionales para pertenecer el sistema, arriesga todo por un golpe que lo encamine, como un atajo, a la tranquilidad económica. Pero como todos sabemos, los atajos tienen un precio, y lo barato cuesta caro. Tampoco es que la historia sea una especie de disuasorio para incurrir en actividades delictuales, pero deja muy en claro que no es llegar y agarrar un par de pistolas y hacerse millonario.

“Time to Hunt” está en Netflix y se la recomiendo a los fans de las películas de asaltos y estén hartos de los lugares comunes, quienes deseen conocer más de cine coreano, o cualquiera necesitado de su buena dosis de violencia callejera.

Por Felipe Tapia, el único crítico que usa sus poderes para el bien