Riggan Thompson (Michael Keaton) es un actor que tuvo un pasado lleno de fama por haber protagonizado un éxito de taquilla como fue “Birdman” y dos secuelas correspondientes. Cuando estaba por filmar la cuarta entrega, se retiró. Hoy, 20 años después, Riggan está montando una obra teatral de su autoría nada más y nada menos que en Broadway, buscando ese reconocimiento actoral que, según él, nunca tuvo. Pero Riggan no está solo. Además de poseer una peculiar habilidad de mover cosas a distancia, tiene una voz interior que no es precisamente su conciencia, sino su pasado personificado en “Birdman” que lo insta cada día que pasa para que vuelva a usar el traje plumífero y así dejar de ser una mera pregunta de trivia, lograr filmar de una vez por todas esa cuarta entrega y, por qué no, volver a llenarse de luces, fama, dinero y… reconocimiento.

Durante los primeros ensayos de la obra uno de los personajes sufre un accidente por lo que es reemplazado por Mike Shiner, encarnado por Edward Norton, quien es un famoso actor conocido tanto por su potencial actoral como por sus excesos y excentricidades. Mike entabla una relación con Sam (Emma Stone) hija de Riggan y quien viene saliendo de un tratamiento de rehabilitación de drogas. También participan de la obra, junto a Mike y Riggs, la protagonista Lesley (Naomi Watts) y Laura (Andrea Riseborough, “Oblivion” (2013)). Esta última espera un hijo de Riggs, quien no está muy feliz con la noticia. Todo el esfuerzo se ve amenazado cuando la compañía se entera que una de las críticas más influyentes de la escena teatral estará presente en el estreno, y no tiene la mejor de las impresiones de Riggs.

El atrevimiento del director mexicano Alejandro G. Iñárritu (“Amores perros” (2000), “Biutiful” (2010)) de hacer una película que simulara la utilización de un solo y único plano secuencia (una secuencia filmada sin cortes), sin duda que trajo beneficios. “Birdman” está nominada a nueve premios Oscar en las que destacan Mejor película, Mejor director, Mejor actor (Michael Keaton), Mejor actor de reparto (Edward Norton), Mejor actriz de reparto (Emma Stone) y, como no, Mejor fotografía.

Si bien efectivamente no está filmada con solo un plano secuencia, los efectos especiales utilizados para lograr esta sensación son de una calidad altísima, como si estuviéramos viendo una obra de teatro en donde la cámara se encarga de prestarnos sus ojos para entrar por todos los recovecos del teatro, salir a la calle, a la azotea, al subterráneo, y actuar en la obra misma. La capacidad técnica, directoral y actoral para poder estar a la altura de este magno y ambicioso ejercicio debe ser de una riqueza gigante, y es por eso que posee todos los méritos para llevarse más de una estatuilla.

Si bien no podemos hablar de “regreso” a la actuación de Michael Keaton, cierto es que en estos últimos años había hecho papeles menores en películas que alcanzaron mediana notoriedad, además de prestar su voz para video juegos y películas animadas. Sin embargo, este revival de la mano de Iñárritu lo lanza a la más deseada de las exposiciones hollywoodenses, siendo serio candidato para ganar el Oscar al mejor actor en la edición de este año, ya que incluso viene precedido por ganar el Globo de Oro a mejor actor por la misma película. Y todos sabemos que los Globos de Oro son la antesala de los premios de la Academia, ya que en más de algo influyen en los nominados y futuros ganadores del premio Oscar.

Keaton personifica a un actor cansado, juega con su papel de hombre maduro que ya no le importa nada, a duras penas trata de abuenarse con su familia, también consigo mismo y además sabe que es el último aire para sacar adelante su obra teatral. Por si fuera poco todos los días debe lidiar con su “Birdman” interior que lo trata de convencer para que abandone el teatro y filmen la cuarta entrega, para que vuelvan esos tiempos de oro donde todo era luces y gloria. Personalmente creo que hay mucho guiño (¿Y por qué no?) a los tiempos en que Keaton se vistió de Caballero oscuro, en esas “Batman” de Tim Burton donde efectivamente vivió en carne propia el significado de estar en el Top de las miradas del mundo al disfrazarse de murciélago, en donde se le gritaba a la cara que no podía haber mejor/peor Batman. Y ahí estuvo hace 25 años atrás. En la película lo fijaron en 20. Bueno, qué más da.

En el caso de Norton, hace un muy buen papel en algo que estamos acostumbrados a verlo, actuando de él mismo, ni muy histriónico ni muy pasivo, papel parejo que le viene como anillo al dedo. Sin embargo, la que sorprende con una interpretación potentísima es Emma Stone. Esta chica que está saliendo de una rehabilitación y quien no quiere culpar a su padre por su irresponsable vida, camina en el día a día por el teatro como asistente de Riggs, más cuerda que nunca y atenta a todo lo que pasa a su alrededor. Memorables son los diálogos con Mike, con quien entablan una relación amorosa pero dentro de los cánones anormales que ambos demuestran en sus vidas. Bien por Emma.

Y para los que piensan que “Birdman” es la película basada en el dibujo animado sesentero del mismo nombre y el cual es famosísimo por su grito “Biiiiiiiiiiird Man!”, están muy equivocados. Efectivamente hace alusión a un súper héroe volador vestido de pájaro, pero todos sabemos que hoy en día entre súper héroes verdes, con martillo, arañas, mapaches, murciélagos, linternas, tipos que corren rápido y hasta hormigas (sí, hormigas!) ya no queda espacio para un Súper-Hombre-Pájaro. Suena hasta fome.

Una buena película para sorprenderse con la técnica empleada en su filmación. Drama y fantasía se unen para entregar dos horas que se pasan volando. Veremos cuantas estatuillas se lleva.

Por ©Daniel Bernal

@BernalusTwit