Carrie White es una adolescente norteamericana que vive sola junto a su obsesiva y ultra religiosa madre. Debido a esto, la joven no tiene habilidades sociales, es extremadamente tímida y no tiene amigos en la nueva escuela a la que asiste, donde obviamente se transforma en blanco de las burlas por ser la chica “freak”.

Sin embargo, lo más peculiar de Carrie no es su opacada personalidad, sino que posee poderes telequinéticos, que le permiten mover objetos a distancia con el poder de su mente. Y Carrie es una telépata extraordinariamente poderosa.

Estos elementos son los que hacen de esta una historia muy atractiva, que convirtieron al libro homónimo de Stephen King en un best seller a nivel mundial, el que a su vez inspiró la película “Carrie” de 1976 dirigida por el gran Brian de Palma, que hasta hoy es un clásico del cine de terror.

La historia de este remake comienza con Carrie yendo por primera vez al colegio, luego de educarse toda su vida con su madre, una mujer que se autoflagela debido a una muy desviada visión de la religión, que la hace sentirse constantemente en pecado. La chica, después de una clase de gimnasia va a las duchas y tiene su primera regla. Como su madre no le ha dicho lo que es, Carrie se asusta muchísimo, sus compañeras se burlan de ella, y además la graban con un celular para luego subir el video a youtube, en una terrible escena de bullyng.

Más tarde, una de las chicas que provocó el ataque se siente culpable e intenta integrar a Carrie, mientras, otra de las chicas es castigada, lo que hace que aumente su odio hacia la inocente joven.

Con esta simple, pero muy bien orquestada combinación de factores, se crea una historia que mezcla hechos fantásticos con un profundo drama. Así, “Carrie” es antes que nada una tragedia (más que un filme de terror); la de una joven que sufre la incomprensión de sus compañeros, pero también la de su madre, lo que la deja en un estado de abandono y soledad, que es lo que finalmente hace que el público enganche con la sufrida protagonista.

“Carrie” 2013 es una película bien hecha, aunque copiada casi al pie de la letra al filme original, salvo por los elementos que la actualizan a nuestra época (como la grabación con el celular y el video subido a internet). Esto hace preguntarse si era necesario este remake, cuya contribución al cine es que acerca esta historia mítica al público actual, pero que no se atreve con una relectura de la novela, o cuando menos, a aprovechar los efectos visuales disponibles hoy para hacer escenas mucho más potentes desde el punto de vista escénico.

El otro problema de esta “Carrie” es su protagonista. Chloë Grace Moretz es demasiado angelical para el papel, demasiado bella. Cuesta creer que es la chica freak del colegio luzca mejor que la chica popular. Además, la joven actriz sobreactúa un poco, especialmente en las escenas donde usa sus poderes. De todas formas esto parece más bien un síntoma de la dirección de la película, y no a una actuación estereotipada por culpa de la actriz. Le daremos el beneficio de la duda.

También penan actores menos flojos para los papeles secundarios o antagónicos. No basta con que la protagonista sea una mujer indefensa, linda y con súper poderes para que el público empatice con ella. Hace falta que “los malos” también estén a la altura, algo que sí ocurría en la cinta del 76.

En contraposición, lo mejor del filme es la actuación de la madre de Carrie, a cargo de una potente Julianne Moore, en un papel que tiene claras posibilidades de postular al Oscar, y que recuerda a personalidades psicóticas-obsesivas como las de Kathy Bates en “Misery”.

Con todo, esta nueva versión de “Carrie” parece estar pensada en un público joven del 2013, a quienes probablemente el filme les va a gustar, pero no así en los que amaron, y siguen amando a la “Carrie” original.

© Juan Carlos Berner