DespedidaBecky (Rebel Wilson), regordeta e insegura, le anuncia sorpresivamente a su mejor amiga Regan (Kirsten Dunst) que su novio Dale le propuso matrimonio. Lo que pareciera ser una noticia maravillosa, cae como una bomba al ego de Regan quien siempre supuso sería la primera en contraer nupcias dentro del grupo de amigas, el cual también incluye a la promiscua Gena (Lizzy Caplan) y a la superficial Katie (Isla Fisher). Regan se convierte en la dama de honor y organiza los eventos sociales previos que reúnen a las fiesteras amigas con antiguos compañeros de escuela, entre ellos el ex novio de Gena, Clyde (Adam Scott). La despedida de soltera termina en un bochornoso incidente, por lo que en medio de la noche Regan, Gena y Katie deciden relajarse entre drogas y tragos. En medio de jugarretas rompen el vestido de la novia, lo que las obligará a improvisar una solución antes del amanecer cuando los invitados empiecen a llegar y evitar a toda costa que la novia se entere.

A medio camino entre “Damas en guerra” (2011) y “Qué pasó ayer” (2009) la opera prima de Leslye Headland basada en su obra teatral, es una extraña cinta coral que muestra sólidas actuaciones basado en un material algo débil, con una dosis de humor escatológico, que no consigue ajustar el tono entre comedia slapstick, comedia romántica o dramedia. Esta inconsistencia afecta de manera irregular una trama que sugiere por momentos escenas y secuencias interesantes, pero que terminan en divagaciones y sepultan el resultado con un final forzado mas dulzón que la agridulce premisa sugiere.

Kirsten Dunst y compañía sostienen la película caracterizando desagradables personajes, unas verdaderas anti-heroínas, egoístas, ambiciosas y antipáticas. La identificación para el espectador se hace cuesta arriba, sin embargo, dentro de la escueta sustancia de la historia, yacen sub-tramas interesantes que incluyen temas como el bullying, la lucha de egos, la bulimia, la envidia y la amistad, entre otros.

Sin duda la subtrama más atractiva la componen la tensa relación entre Gena y Clyde, prácticamente la única relación de pareja interesante en toda la película y la que mueve gran parte de la historia. La directora los utiliza como excusa para generar una pequeña historia dramática que sintetiza en la canción “I’m gonna be (500 miles)” de The Proclaimers. La escena de la canción arriesga un audaz recurso estilístico que recuerda a esas comedias adolescentes ochenteras. Ejecución que resulta interesante, pero efímera.

Isla Fisher (“Los rompebodas”, “Loca por las compras”) consigue consolidarse como una buena actriz de comedia y destaca como la parrandera Katie. Por su parte, Lizzy Caplan, la recordada Marlena de “Cloverfield” (2008) es Gena, el único personaje que se redime de un modo aceptable dentro de una galería de esperpentos.

La desagradable novia Becky, es interpretada por la australiana Rebel Wilson, a quien Hollywood parece querer encasillar en el estereotipo de la gorda repulsiva.

Kirsten Dunst por su parte destaca al darle vida a Regan, una mujer que representa el lado b que todos llevamos dentro, incapaz de asumir sus errores salvo cuando es algo tarde y que prefiere langüetear la vereda con tal de no dar su brazo a torcer.

Despedida de soltera es una película que se estrenó durante el antepasado festival de Sundance, prometiendo un éxito más comercial que artístico. Con visos iniciales de audacia y honestidad, el film decae en largos intervalos sin mucha gracia y en una moral dudosa, para concluir en una torpe y forzada complacencia.

©Por Hugo Díaz

“Despedida de soltera” (Bachelorette)

Dirección: Leslye Headland

Elenco: Kirsten Dunst, Isla Fisher, Lizzy Caplan, James Marsden, Rebel Wilson, Adam Scott

EEUU, 2012, 87 minutos, mayores de 14 años