“El día de la Independencia” es una de aquellas películas que uno puede ver una y otra vez sin aburrirse de hacerlo. No porque sea una gran película, sino más bien porque reúne una serie de características que la hacen entrañable. Tiene toques de comedia, personajes carismáticos y fue una de las primeras cintas donde vimos destrucción a nivel planetario con efectos sorprendentes. Es una película llena de cosas absurdas pero con mucho estilo.

Es por eso que esta segunda entrega genera muchas expectativas, que lamentablemente no se cumplen. No es que esta secuela sea mala, el problema es que es más o menos lo mismo que la anterior; no hay nada nuevo, y más encima falta la chispa que a la anterior le sobraba.

En este sentido se extraña mucho al personaje de Will Smith, que protagonizaba muchas de las mejores escenas de la cinta. En esta segunda parte es el hijo del capitán Hiller quien lidera las naves de combate, un personaje con cero carisma, olvidable al momento de salir de la sala.

“Día de la Independencia: Contraataque” nos presenta una nueva invasión alienígena, justo veinte años después de la primera. La humanidad se ha unido y ha usado partes de la tecnología recuperada de los alienígenas para crear una nueva defensa, esta vez en la Luna. Sin embargo, los invasores también tuvieron tiempo para preparar su ataque, por lo cual se supone que ahora no será tan sencillo vencerlos.

Además de la falta de personajes carismáticos, los que se supone aportan comedia a este nuevo filme en realidad no son graciosos. En especial hay un contador (Floyd) que está presente durante todo el filme y que el espectador solo querrá que muera pronto porque es realmente insoportable cada escena en la que aparece.

El turno del héroe esta vez recae en Liam Hemsworth, quien trata de hacer algo de comedia también, pero a quien su postura de galán se lo impide. Pocos tienen la capacidad de ser el chico lindo y el chistoso al mismo tiempo, y a Hemsworth el papel cómico no le va, por más que encante al público femenino.

El resto de la película está ok, funciona tan bien como la primera, pero se esperaba que con veinte años más de experiencia cinematográfica, Roland Emerich nos propusiera algo más, y en verdad eso no ocurre. Básicamente lo único más grande que en la anterior, es la nave nodriza de los extraterrestres, pero la historia no crece en lo más mínimo.

Este “Contraataque” no es malo, pero es débil. Una película para pasar el rato, pero que no se convertirá en un clásico que uno puede ver una y otra vez como su predecesora.

Por Juan Carlos Berner

En Twitter: @jcbernerl