Tris y Cuatro ganaron la batalla para liberar a la ciudad de Chicago de la dictadura de Jeanine en “Insurgente”. Ahora las facciones no existen y es Evelyn, la madre de Cuatro, la nueva líder. Sin embargo y como suelen decir, el poder corrompe, así que Evelyn comienza a manejar la ciudad de manera tan tiránica como su predecesora. Debido a esto, la pacífica gente de Cordialidad ha decidido hacerle frente, en la que podría ser una dolorosa guerra civil para controlar la ciudad.

Mientras, Tris, Cuatro y sus compañeros quieren seguir el llamado y ver que hay más allá del muro. Así, escapan de Chicago y llegan a la Oficina de bienestar genético, una especie de mini ciudad militarizada dirigida por David, quien le explicará a Tris que la clave para salvar al mundo entero está en ella.

Esta tercera y penúltima parte de la saga “Divergente” es la más vertiginosa de la saga. Como ya conocemos el espacio y a los personajes, la historia avanza mucho más rápido, las cosas se explican menos y no se sigue desarrollando el mundo interior de los personajes. Esta nueva forma de narrar tiene sus pros y sus contras. Por un lado la cinta está siempre arriba, es entretenida y adrenalínica, pero por otra parte los personajes se sienten más vacíos; No nos queda muy claro por ejemplo, por qué Evelyn comienza a actuar como déspota, ni se sabe mucho cómo las facciones enfrentan esta nueva realidad, tan diametralmente distinta a la que vivían antes. Solo se ven dos bandos, conocemos un poco a sus líderes pero el espectador no tendrá la menor idea de lo que pasa en las bases.

En el otro escenario (la Oficina), Tris se nos vuelve un personaje plano. Parece que la esperanza en ella se vuelve cansancio… ¿estará agotada de luchar? Quien sabe. Lo que sí queda claro es que ya no es la líder carismática que vimos en las cintas anteriores y es Cuatro el que asume ese rol. De hecho en esta película es él quien mueve la historia e incluso me atrevo agregar que Theo James actúa mejor en esta cinta que en las anteriores. En este mismo sentido, esta es la menos romántica de las tres películas vistas, y se privilegia la política y las escenas de batalla por sobre la relación entre los jóvenes protagonistas (…me pregunto si estos le gustará a las fans o no).

Lo más novedoso de “Leal”, es la incorporación de David (Jeff Daniels), el misterioso líder de la Oficina de bienestar genético. El actor le aporta madurez a la película, le da el sustento para que la trama no se vaya solo en secuencias de acción y efectos especiales. El personaje de Daniels está muy bien construido y es imposible ver tras su cara de póker las verdaderas intenciones que tiene este nuevo líder.

El otro personaje interesante es Peter (interpretado por Miles Teller, uno de los actores jóvenes más talentosos de la actualidad). Peter le pone la dosis de humor necesario a la cinta, al tiempo que el espectador sabe que es un personaje que puede inclinar la balanza de la historia en cualquier momento, por lo cual es el as bajo la manga con el que “Leal” logra mantener la cuota de suspenso necesaria como para hacer la película atractiva para un público más amplio que el de los fans de la saga literaria.

En resumen, “Leal” es una película entretenida, aunque la más baja de las tres exhibidas hasta ahora en cuanto a calidad, con una protagonista que se ve desdibujada y puesta repentinamente en segundo plano. Sin embargo, el filme logra mantener el ritmo suficiente como para no defraudar al menos, a los seguidores de las novelas que inspiran este mundo cinematográfico.

Por Juan Carlos Berner

En Twitter: @jcbernerl