No, no se trata de la serie de Matt Groening. “El Crítico” es una película argentina y chilena de Hernán Guerschuny que trata sobre el soberbio y arrogante rol de los críticos en el mundo del arte. La mayoría los considera innecesarios, pues estos tienen todo lo del artista: conocen el lenguaje, los géneros, los mayores exponentes, la sensibilidad artística, el trabajo intelectual, menos una cosa: el talento ¡Si pareciera que me estoy describiendo a mí mismo! Sí, los críticos somos odiados, eso es sabido. Basta ver cómo la gente me insulta cada tres por cuatro en esta misma batipágina en este mismo baticanal. Así que esta es una crítica sobre una película sobre un crítico que critica una película.

“Siempre en tu butaca hablando de todo/eres una especie de diocesillo/no das tu opinión/impartes tu bendición/y si desayunas mal en tu guarida/lanzas tus serpientes contra todos.”

Así dice una canción de La Polla Records titulada “Críticos”. Y viene a ser una síntesis de la reputación que acarrea dicha profesión: Cineastas frustrados, como dice esta película, tábanos, opinólogos que no le han  ganado a nadie, petulantes como el crítico de “Birdman”. Al menos en el pasado había cierto filtro para dedicarse a la crítica. Hoy, cualquier mandril con Internet puede emitir juicios valorativos sobre el cine, aunque no haya tomado una cámara en su espinilluda vida. El personaje principal, Víctor Tellez,  no se esfuerza por alejarse del arquetipo: intelectual, huraño, piensa en francés (El idioma oficial del cine arte) y cree que el cine actual es basura. Desencantado con el cine en general y las comedias románticas en particular, se ve envuelto en un par de situaciones absurdas dignas del género que odia, y su vida acaba convirtiéndose en las comedias que tanto critica, ablandando su alma y volviéndolo menos implacable con estas últimas. Conoce a una chica con la que al principio se llevan mal, pero obviamente al poco tiempo se empiezan a atraer, cómo no. Por supuesto, experimenta en carne propia todos los lugares comunes del género, y la película se vuelve una metacomedia, algo parecido a “Amigos con beneficios” de Mila Kunis y Justin Timberlake.

El problema es que aunque uno entiende el tono de la trama, muchos estereotipos terminan colmando. Uno no sabe si la historia dejó de ser una parodia para convertirse lentamente en una de las películas de las que intenta burlarse. Por ejemplo, la tipa con la que se enreda Víctor es la clásica y estereotipada mujer outsider, loca, enigmática, espontánea, a la que le falta un tornillo y más encima ladrona, lo que contrasta (Era que no, así son las comedias) con la personalidad acartonada, introvertida y conservadora del protagonista. En ese momento uno se pregunta ¿Para qué hacer una parodia cuyo fin último es la apología? Según la opinión de este humilde crítico que no se siente dueño de la verdad como su colega de la película, hubiese sido más valioso profundizar en este rol tan incomprendido y odiado, hacer un retrato del mundillo de la crítica de cine, las butacas, las funciones de prensa, los códigos del gremio, etc. Pero aunque todo esto aparece de manera secundaria, el foco acaba poniéndose en la trama de comedia romántica, que como ejercicio está bastante bien, pero tampoco es lo suficiente genial para sorprender. Sí, lo estoy haciendo, estoy vomitando basura intelectualoide, estoy consciente de que me estoy pisando mi propia cola.

La película no es predecible porque termine reproduciendo todos los clichés del género de comedias románticas, al fin y al cabo, se entiende perfectamente por qué hace eso, después de todo es un metarrelato. Es predecible porque al tratarse de una parodia de género o un metarrelato, uno sabe exactamente qué va a pasar y como va a terminar. Cada una de las escenas no sorprende y no porque sea una parodia, y eso hace que el interés por la trama disminuya tremendamente. ¡Por Cthulhu, que me siento como Víctor Tellez destrozando la comedia romántica de turno! El problema es que todo es anticipable, porque cuando el filme intenta hacer lo contrario y efectúa giros argumentales que contradicen y pisotean el género de la comedia, uno de alguna forma ya se lo esperaba, porque está consciente de que se trata de una parodia y no de una comedia romántica ex profeso, así que es esperable tanto el lugar común como la contradicción. Por ejemplo, las escenas en que la película se ríe de los momentos dramáticos y nos refriegan en la cara una situación cotidiana e hiperrealista (Lo opuesto que en las películas), uno ya se lo espera, inevitablemente. La escena final es tan lo opuesto a lo obvio que es, paradójicamente, obvio también.

El antagonista es una especie de villano de comic, obsesionado con Tellez, y uno esperaría que hubiesen desarrollado más esta parte del filme, pero bueno, cuando tenga talento y haga mis películas voy a poder opinar, hasta ahora callado me veo más bonito. Ya saben, “El que sabe, sabe, y el que no, es crítico” y todo eso.

Pese a todo lo dicho anteriormente, “El Crítico” es una película que vale la pena ir a ver, al menos para reflexionar acerca de cuán empoderados podemos estar para emitir un juicio de una película, sin considerar, como se dice al principio, que destrozar un filme toma dos minutos, pero el realizarla puede tardar cinco años ¿Tenemos derecho a eso? Y a pesar de que a veces la ironía no funciona del todo bien, en ocasiones se agradece mucho cuando el cine es lo suficientemente humilde para reírse de sí mismo. Y sí, hay otras veces en que la ironía sí funciona en la película, pero oigan, soy crítico, mi trabajo es hacer tira lo que todos aman.

Finalmente, una última pregunta: Si yo soy un crítico que escribe una crítica sobre una película sobre un crítico que escribe una crítica ¿Qué pasaría si en realidad mi vida es una película, y en estos momentos hay un crítico escribiendo una crítica sobre la película en la que yo soy un crítico que escribe una crítica sobre…? Bueno, ya saben el resto. Escalofriante ¿Verdad?

Por Felipe Tapia, el crítico al que no le pasan cosas interesantes como en las películas, no se le aparecen jovencitas alocadas, ni tiene némesis carismáticos, ni nada de nada.