La infidelidad superó a la ficción.

Cuenta la leyenda que existe un hilo rojo invisible que conecta a las personas destinadas a estar juntas, pero esta leyenda no cuenta que hubo una película que intentó ser una historia de amor similar a este mito japonés, en la cual lamentablemente eso no ocurre. Así se dan los primeros minutos del “El Hilo rojo”, cinta protagonizada por Benjamín Vicuña y Eugenia “China” Suárez.

Lo que comercialmente apuntaba a ser una historia atractiva (los tráilers pueden llegar a ser mejores que las películas), no queda más que ver en pantalla a la pareja más polémica del momento. Mi sensación de la nueva producción de Daniela Goggi, es que sólo logra ser un melodrama liviano, con diálogos muy básicos, una historia sin construcción de personajes, menos desarrollada como tal, de la mano de un guión sin trama, cargado de clichés y cursilerías.

Manuel (Benjamín Vicuña) es enólogo, Abril (Eugenia Suárez) es tripulante de aerolínea, y pareciera que el destino los quiere juntar. La atracción surge desde el primer momento en que se ven en el avión, pero su apasionado encuentro se ve  interrumpido. Tras varios años, cada uno sigue con su vida, Abril tiene un hijo y convive con Bruno (Hugo Silva) un rock star, y Manuel tiene una vida idílica junto a Laura (Guillermina Valdés) una exitosa fotógrafa del mundo del arte y la música y Rita su hija, pero como el hilo rojo se puede tensar pero nunca romper, es que 7 años después la vida se encargará de volver a juntarlos. El reencuentro se da en un perfecto hotel de Cartagena de Indias, no se conocen, pero están locamente enamorados el uno del otro; pese a tener sus vidas armadas, no es un impedimento para la infidelidad inminente entre ambos, la realidad no supera la ficción.

Hay una construcción totalmente idealista de la vida, los escenarios son perfectos, las relaciones entre sus personajes son en base a un estereotipo cool, estrellas de rock, paisaje entre viñas y mar, momentos de pasión inminente entre Manuel y Abril y justo cae la lluvia en plena ciudad murallada en Colombia y los diálogos ridículos aluden incluso a Casablanca. Se toma buen vino, chatean por whatsapp, sufren viendo sus fotos por Instagram y al ritmo de Amy Whinehouse, todo es “perfecto”.

Daniela Goggi nos había deslumbrado con su anterior producción, “Abzurdah”, donde junto a Suárez habían sido un éxito en Argentina. Ahora no ocurre lo mismo con “El Hilo Rojo”. Mientras la veía tenía la sensación de que películas como “Antes del amanecer”  o la misma “Casablanca” que menciona Benjamín Vicuña fueron inspiraciones para su directora, pero esta no se acerca en el mínimo detalle en ser algo similar. En cuanto a sus protagonistas es la actuación más débil que he visto de Vicuña, cero credibilidad y empatía, sumado a menos emoción que verlo “llorando” en una situación en que no puede estar junto al amor de su vida, por otro lado Eugenia Suarez es cautivante, deslumbra con su belleza, es hipnótica y el personaje más creíble y trabajado en esta historia de amor.

Definitivamente la película se ve superada por la realidad y el recurso extra cinematográfico, las exageraciones y forzadas situaciones entre ambos.

¿Te puedes enamorar en un pasillo de un avión, con tan sólo mirarte? Si, y lo más probable es que sea una situación románticamente obvia, pero cuando algo así ocurre en una película donde no hay un dialogo o sentido de por qué ocurre o surge, sólo te hace pensar en lo forzado de sus escenas y lo totalmente previsible que es la película.

El hilo rojo

Director: Daniela Goggi

Elenco: Eugenia Suárez, Benjamín Vicuña, Hugo Silva y Guillermina Valdés.

Duración:  100 minutos

Género: Romance, Drama

 

Por María Ignacia Barja

En Twitter: @Mibarja