Ray Breslin (Sylvester Stallone) es un hombre que se dedica a probar el buen funcionamiento de cárceles de máxima seguridad, haciéndose pasar por preso y cobrando millones al demostrar que todo lugar tiene su punto débil y que, con el diseño de estrategias astutas que él crea, no es imposible escapar de ellas. Sin embargo, su suerte de “Houdini” se verá afectada cuando acepta poner a prueba un nuevo sitio en donde confinan a los criminales más peligrosos del mundo, una cárcel que además de contar con altos niveles de resguardo carece de ubicación en el mapa (así de secreta es).

Una vez ahí, Breslin se da cuenta de que algo no anda bien y que no fue llevado para “probar la seguridad infalible del lugar”, sino más bien para tenerlo encerrado el resto de su vida. ¿Venganza?, ¿de quién? Da lo mismo, porque el musculín sexy ochentero, hará lo imposible para enfrentarlo. Es en esta circunstancia cuando conoce a Emil Rottmayer (Arnold Schwarzenegger), un preso antiguo con quien entabla conversaciones no muy profundas o agradables, pero que debido al contexto de la situación es un posible aliado para intentar escapar.

Es grato ver cómo dos rostros conocidos vuelven a ocupar personajes destacados, esta vez como dupla, y a pesar de que en un comienzo se puede pensar que todo terminará en un patético y desastroso intento de regreso a la pantalla grande, a medida que avanza la película, dejan entrever que sí tienen algo interesante que mostrar.

No es la primera vez que Stallone y Schwarzenegger trabajan juntos, anteriormente realizaron “Los indestructibles” I y II (2010 y 2012). Sin embargo, “Escape imposible”, integra a Arnold de forma más participativa, activa y ya no sólo como un pobre cameo.

En esta película, se pueden destacar varios elementos. El primero, es que pese a sus edades (Stallone tiene 67 y Schwarzenegger 66 años) ambos actores son capaces de interpretar roles igual de imponentes, agraciados y con ese sutil toque de sensualidad característico de sus personajes anteriores, incluyendo los tonos de voz o frases a lo macho sexy, que no dejaban de encantar. O sea que pesar de los años y el carrete (que se manifiesta sobre todo en la cara de Stallone cuando se realizan primeros planos), la trama de acción se desenvuelve de una manera natural en ellos. Bueno, digamos que natural usando como parámetro sus respectivos y limitados talentos, ya que los dos siempre son bastante sobreactuados. De igual forma, es otra de las virtudes que se pueden remarcar. En cada suceso, nos hacen sentir que presenciamos una de las típicas películas de acción que realizaban en los 80, con mejores efectos, claro, pero siempre con la esencia clásica (incluso las transiciones utilizadas entre las escenas, son características del cine de acción de esa época).

En cuanto al resto de los personajes, hay unos que sobran y otros que debieron tener más movimiento. Por ejemplo, el doctor Kyrie (interpretado por Sam Neill) tiene una participación pobre a la que se le pudo sacar mejor provecho, quizá involucrándolo más con los protagonistas. Hay un personaje afgano, en cambio, quien tiene mayor interacción y si bien le entrega el toque sentimental a la película, se siente absolutamente innecesario.

Por otra parte, Willard Hobbes (Jim Caviezel), quien es el amo y señor del antro de reclusos, deja harto que desear en su papel de torturador perverso. Lamentablemente, sus muecas poco agraciadas, más que causar respeto o algo que aporte a los momentos tensos de la trama, lo hacen ver bastante ridículo.

Y hablando de trama, ésta cumple con la función de entretener, entregar acción y por ello resulta ser muy atractiva, aunque en ocasiones poco creíble, pero la expectación constante atrapa y envuelve, dejando esta debilidad como un simple detalle que desaparece cuando llegan los momentos agresivos. Se utiliza mucho la tortura física (creo que hubiese sido preferible una mezcla con tortura psicológica, pero bueno), lo que engancha, porque uno sufre, la guata se aprieta, sobre todo cuando hay escenas de encierro en donde se puede sentir el ahogo y sofoco, es decir, están bien logradas. Utilizan bastante sarcasmo (no muy trabajado, pero que aporta a la diversión) y los personajes se complementan. Se potencia así la rudeza alfa de Stallone, siempre contando con el toque carismático del grandulón tiernucho de Schwarzenegger, lo que invita al público a involucrarse con la historia.

Aunque “Escape imposible” pareciera no ser más que un buen símil de un capítulo de “MacGyver” resulta en un ejercicio que recopila nostalgia, años de gestos, frases clásicas y físicos súper remarcados de los actores protagónicos. Es seguro que sus seguidores no se decepcionarán y que alguien que va de ocio a ver la película, no se aburrirá.

© Meribeth Caro V.

“Escape imposible”

(“Escape Plan”)

EEUU, 2013

Dirección: Mikael Håfström

Elenco: Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Jim Caviezel, Sam Neill, 50 Cent, Amy Ryan