Inevitablemente las expectativas afectan la recepción que tiene un espectador sobre una película. Cuando la publicidad y los comentarios previos son muy positivos, las expectativas son altas y difícilmente se satisfacen. Sin embargo con “Guasón”, o “Joker”, como es el nombre original en inglés, las expectativas no solo se cumplen, sino que son claramente sobrepasadas.

Arthur Fleck (Joaquin Phoenix) es un payaso que trabaja en una pequeña compañía que emplea payasos para distintos trabajos, desde animar cumpleaños hasta hacer publicidad. Fleck vive con su madre, y desde niño tiene varios trastornos mentales. El entorno en el que vive tampoco lo ayuda a mejorar; Ciudad Gótica está sumida en la pobreza, y en medio de una crisis de los basureros que tiene las calles llenas de suciedad y los ánimos muy crispados. En este ambiente, Arthur solo empeorará su estado mental y mientras transcurre el metraje, se irá convirtiendo un personaje cada vez más oscuro y temible.

Una de las cosas que atemoriza más al ver esta cinta, es que a pesar de estar inspirada en un cómic, es increíblemente realista. Es la historia de decadencia y locura de la sociedad contemporánea, donde la violencia está a flor de piel en la gente y uno sabe que en cualquier momento puede haber un estallido social. Basta ver los agresivos comentarios de la gente sobre cualquier tema que aparezca en las redes sociales; hay un permanente ánimo de justicia, pero también de venganza, mezclado con clasismo, racismo y tantos otros vicios.

“Joker” es un triste reflejo de la sociedad actual, por eso es una cinta dolorosa y brutal, con la que será imposible no identificarse e incluso angustiarse. En la cinta queda claro cómo los ricos menosprecian a los marginados, y las personas en general desprecian a los que son diferentes, en un claro mensaje sobre los grandes temas actuales, desde el cambio climático hasta el capitalismo perverso que nos atrapa. Ciudad Gótica no es tan distinta de Santiago.

La actuación de Joaquin Phoenix no hace más que coronar una carrera brillante desde hace décadas. Arthur Fleck es un personaje complejo, intenso y apasionante, digno de un análisis detallado desde múltiples puntos de vista. En el futuro se escribirán decenas de libros sobre esta interpretación. Y así como lo ha hecho en varias películas, Phoenix nos ofrece un personaje pensado hasta en el último de los detalles, desde el pelo hasta los pies, desde su risa hasta la forma de caminar.

Del mismo modo el director Tod Phillips realiza un impecable trabajo de cámara y fotografía, poniendo a Phoenix a veces de espalda, a veces a contraluz, o incluso desde una toma lejana desde abajo de una escalera, para mostrarnos el viaje interno de este villano triste y amargo, desde su prisión mental hasta su liberación final. Todo acompañado de una tremenda banda sonora que recuerda claramente el trabajo de “The Dark Knight”, la inolvidable cinta de Nolan con Heath Ledger como el Guasón.

Una cinta que no deja un solo detalle al azar, convirtiéndose en una de las mejores del año y de la década.

Por Juan Carlos Berner

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