Hay veces en que las cuartas y quintas partes se justifican, ya que al menos van mostrando un avance en él o los personajes protagónicos, o en el alcance de la trama. Por ejemplo, “Duro de matar” ocurre en un hotel, la 2 es en un aeropuerto, la 3 afecta a una ciudad completa y la 4 a todo Estados Unidos. Hay un progreso en ese sentido, además por supuesto de que se nota como el personaje va envejeciendo, madurando, a pesar de mantener la mística pop que identifica a John McClane con millones de hombres en el mundo. Hay otras veces, como en “Inframundo, el despertar” donde cuesta entender realmente por qué se hizo una cuarta parte.

Sí, porque la premisa original de “Inframundo” (entiéndase la primera parte) era interesante hace unos años atrás; una lucha entre hombre lobos (aquí llamados lycans) y vampiros que existe desde tiempos pretéritos, cosa que tampoco es tan original porque hay películas antiguas en blanco y negro con tramas que mezclaban lobos y vampiros. Mucho antes de la saga “Crepúsculo”. Sin embargo la segunda y tercera parte mantuvieron básicamente la misma trama e incluso la protagonista del filme, Kate Beckinsale, desapareció de la tercera dejando el personaje principal a una casi desconocida Rhona Mitra. “Inframundo el despertar” es básicamente repetir por cuarta vez  el mismo guión, con algunos agregados mínimos, que en realidad no mejoran la historia. El añadido esta vez es que Selene (Bekinsale) ha estado congelada por 12 años y descubre que durante ese tiempo, ha tenido una hija junto con Michael Corvin, su gran amor y el único híbrido que ha existido (mitad lycan mitad vampiro). Ahora, estrictamente Selene no fue mamá (de la manera tradicional al menos), sino que su hija fue creada en un laboratorio sin su consentimiento. La pequeña es también una híbrido, y por tanto todos quieren a la chica, algunos para matarla y otros para experimentar con ella. El resto de la trama es lo mismo que ya hemos visto anteriormente. Es más, visualmente el filme abusa de ciertos movimientos de cámara y a ratos es como estar viendo “Residente evil”, y la toma donde se ve a Selene cayendo de las alturas, que en el primer filme era algo elegante incluso, acá se repite hasta el hastío. Ya a la quinta vez que vemos a la delgada vampira caer del cielo llega a ser incluso cómico, cuando no se supone que lo sea.

“Inframundo el despertar” es un filme hecho sólo para los muy fanáticos de la saga, o los miembros del fan club de la hermosa Beckinsale, que como buenos fans suelen amar y perdonar todo.

© Por Juan Carlos Berner