El héroe del “American drims”

Las películas de sobrevivientes constituyen un género en el que si no innovas, estás condenado al olvido. “Unbroken”, dirigida por Angelina Jolie y escrita por los hermanos Coen, es un ejemplo. La historia  narra las desventuras de Louis Zamperini, un atleta olímpico, cuya historia (Y en la que se basó el filme) se basan en el libro “Unbroken: A World War II Story of Survival, Resilience and Redemption”, de Laura Hilllenbrand.

La primera parte de la película es como una cruza entre “Life of Pi” y “¡Viven!”. La segunda tiene un poco de “12 años de esclavitud” y “La Pasión de Cristo”.

Louis Zamperini es un inmigrante italiano que encarna todos los valores del American Dream y el Self Made Man, tan representativos de la cultura gringa. Al principio nadie da un peso por él, pero luego es inspirado por frases sacadas de un recetario, como “Si puedes aguantar, puedes lograrlo” o “Un momento de dolor vale una vida de gloria” para convertirse en un atleta olímpico y un triunfador con todas las de la ley hollywoodense. No, les juro que esas frases son dichas en serio y no en broma en la película.

Mientras nos cuentan esto mediante injustificados flashbacks (La historia pudo haber sido contada en narración ab ovo sin perder en calidad), Zamperini pelea en la Segunda Guerra Mundial y circunstancias adversas (En la que se nos muestra la clásica visión gringa de la vida militar como un ambiente lleno de camaradería, bromas livianas y mucha diversión), él y su grupo naufragan en mar abierto y deben hacer uso de todos sus recursos para sobrevivir. Luego caen en manos de japoneses sádicos y antiamericanos, por lo que la fuerza de voluntad es crucial para sobrevivir. A pesar de todo, la narrativa de los Coen se asoma a cada momento para salvar la historia, pues su mano se nota, lo reconozco.

Además de los problemas antes mencionados, la película se esfuerza por desarrollar un personaje, mostrándonos su pasado, sus miedos, etc., para convertirse en un protagonista nada creíble. Uno esperaría que todas las experiencias vividas causarían una mella en Zamperini, pero este se muestra invencible todo el tiempo, nunca se abandona a la desesperación, lo que no deja de ser psicológicamente anormal, incluso para una película. Yo esperé un quiebre del tipo “Capitán Phillips” todo el tiempo, pero no ocurrió. También hay escenas en las que el personaje toma decisiones que nada tienen que ver con la voluntad, sino más bien con la porfía infantil y el orgullo.

Otro error de la película son los tiempos, mejor manejados en la parte que transcurre en alta mar que cuando el protagonista es prisionero de guerra. En esta segunda mitad, supuestamente pasan dos años, pero uno no alcanza a notarlo, de no ser por las explicaciones que aparecen, y queda la sensación de que solo fueron unas semanas.

La película es recomendable para todos aquellos que gusten de ver sufrir personajes, más física que psicológicamente, eso sí, pero no esperen nada nuevo bajo el sol. La parte de alta mar contiene casi todos los tópicos de este género, y fácilmente pudo ocurrir en la nieve, el desierto o el túnel de una mina (Cambiando tiburones por lobos, buitres y serpientes, respectivamente).

En síntesis, es solo una película de guerra más, tal vez lo que la hace más interesante es el hecho de que está basada en una historia real.

© Por Felipe Tapia, un crítico a la medida de las exigentes circunstancias.

 

Director: Angelina Jolie.

Reparto: Jack O’Connell, Domhnall Gleeson, Garrett Hedlund, Jai Courtney, Takamasa Ishihara ‘Miyavi’, Alex Russell.

Duración: 137 minutos

Productora: Universal Pictures.