Steve Jobs. Para algunos genio, para otros, un tipo que se hizo millonario a costa del trabajo de sus amigos. Para la mayoría, alguien que cambió la historia de la computación y de la industria del entretenimiento para siempre. Como sea, la vida de este hombre ha afectado a miles de millones de personas y su legado ha inspirado a muchos, y por supuesto que el cine no podía estar ajeno. De hecho esta no es la primera película que se hace basada en la vida de Jobs, aunque si probablemente la más conocida.

Esta cinta parte con un joven Jobs en la época universitaria, cuando decide abandonar sus estudios formales y aprender cosas que le parecían más interesantes, como la caligrafía o la filosofía. Posteriormente, el talentoso joven se va a trabajar a Atari, donde  desde un comienzo demuestra su genio, pero también su poca capacidad para relacionarse con la gente.

Según la visión del director Joshua Michael Stern, Steve Jobs era un hombre que aunque estaba siempre rodeado de gente, era un ser solitario, que sentía que los demás no estaban a la altura, que creía que había que mirar más allá y que muy pocos eran capaces de hacerlo. Por lo mismo era un hombre exigente en el trabajo, prepotente, al cual la lealtad le importaba bastante poco; lo importante era cambiar las cosas, hacerlas mejores.

Esta visión hace que la película se sienta unidimensional. Cuesta creer que un personaje como Steve Jobs solo tuviera esta faceta, y no una personalidad mucho, pero mucho más compleja. De hecho hay una parte del filme donde su novia le dice que está embarazada y Jobs se niega rotundamente a reconocer a esa hija. Esa parte de la película queda contada a medias,  el 80% de la película se centra en el trabajo del protagonista. Es cierto, el filme muestra ciertos paralelos entre la vida personal y la vida laboral de Steve Jobs, en especial cuando sus proyectos empiezan a andar mal (por ejemplo el fracaso del proyecto Lisa, bautizado igual que la  hija que no acepta), sin embargo esto solo queda esbozado, en un guión que deja a Jobs bastante mal parado como ser humano: Jobs no solo es mal padre; es mal amigo, mal compañero y mal jefe. ¿Cuánto de esto fue así? Bueno, no podemos pretender que el cine sea la realidad. El cine es un lenguaje, una interpretación artística, y tal vez no sea justo pedirle al guión contar una historia pegada 100% a la biografía del fundador de Apple, aún cuando inevitablemente es lo que espera la mayoría de los espectadores que van a ver un filme como este.

La película es larga, poco más de dos horas, y aún así quedan partes importantes de la vida de Jobs fuera. Al que vaya a verla esperando saber la historia completa de cómo nacieron varios de los productos de moda hoy, la película los podría defraudar.

Sin embargo y a pesar de estas decisiones del guión que pueden ser erróneas, lo demás está bastante bien. Ashton Kutcher es muy creíble en su interpretación, en un rol bastante más complejo que las comedias románticas donde tiene domicilio habitual. La ambientación de la época, y los personajes secundarios están a un muy buen nivel. Una película que se nota no tiene un enorme presupuesto pero que lo aprovecha hábilmente.

Con todo, “Jobs” es una película interesante, pero que deja con gusto a poco, tanto en los hechos que narra, como en la profundidad del personaje que intenta retratar.

© Juan Carlos Berner