Crítica de cine: “La casa de al lado”

Sarah (Elisabeth Shue) es una mujer recién divorciada que se muda junto a su hija Elissa (Jennifer Lawrence) desde la ciudad a una muy conveniente casa en un pequeño pueblo. ¿La razón del buen precio? Justo en la casa de al lado un terrible incidente acabó con una familia, donde los padres fueron asesinados por la hija sicótica quien después desapareció en el bosque. O eso dicen.

No confundir con “The Last House On The Left” (La venganza de la casa del lago, 1972/2009) ni con “The Last House In The Woods” (La última casa del bosque, o el bosque maldito -depende del país- 2006) o “The Last House On The Dead End Street” (La última casa del callejón, 1977). Acá no hay cuchillos sistemáticos ni motosierras aceitadas. Acá lo que se busca es suspenso. Aunque la parafernalia indique lo contrario.

Ese es su primer gran problema. El título. Puede parecer un comentario antojadizo, pero da el tono de la visión que el advenedizo director de esta película quería realizar: una suerte de homenaje, a mi juicio fallido, de una película de suspenso clásico llamada “Psicosis” (1960). Claro que acá no hay travestismo ni dinero robado. Quizás el único elemento hitchcockiano sea el de un personaje en el lugar y momento equivocado.

La película utiliza recursos sencillos muy bien logrados que inquietan y generan interés durante la primera media hora. ¿Qué ocurrió en la casa de al lado? Esa interrogante se plantea desde el punto de vista de Elissa, una rebelde joven citadina en un pueblo nuevo que no está a su altura ni intelectual ni moralmente, ya que a mas pequeño el núcleo urbano, más cerradas son las mentes. Al menos ese es el cliché de las actuales películas hollywoodenses.

“La casa de al lado” obviamente no está abandonada. En ella vive Ryan (Max Thieriot), un chico introvertido y el único sobreviviente de la familia asesinada, quien intenta llevar una vida normal. En el infierno grande que es un pueblo chico, eso significa que Ryan es la carne de cañón de los chicos populares, las amas de casa desesperadas y todos quienes crean que la desgracia es infecto-contagiosa.

Ahí es cuando Elissa descubre que no es la única outsider. Interpretada por una impecable Jennifer Lawrence (la misma “Los juegos del Hambre”), ella es quien lleva la batuta y hace la conexión con el resto de los personajes y del universo pueblerino adolescente. Ahí es donde lamentablemente empiezan los lugares comunes y la película se estanca, transformándose a ratos en una verdadera teleserie adolescente.

¿Cómo es que la Lawrence, una actriz nominada al Oscar y verdadero ícono de la taquilla de ésta generación, se transforma en una especie de cómplice haciéndonos creer que su rostro es un sello de calidad? Ni idea. El punto es que, independiente de su carisma y talento, la película llega a un punto, muy lejos del final, en que deja de funcionar. La historia comienza desesperadamente a buscar una vuelta de tuerca al suspenso, sin llegar a convertirse en algo trascendental, ni mucho menos sustancial. Lo único que se me ocurre es que Jennifer Lawrence era amiga del director, porque de otro modo no se entiende. Aún así, esta no es una película destruye-carreras simplemente porque su historia es olvidable, por lo tanto su publico será limitado.

Por otro lado, la presencia de Elisabeth Shue ya empieza a generar algo de desconfianza, pues no es secreto que su carrera va en descenso. Juzgando por “El hombre sin sombra” o “Piraña 3D”, el agente de la Shue se empeña en que la otrora prostituta de “Adiós a Las Vegas” sea recordada como sinónimo de películas de terror para adolescentes.

La película es pretensiosa porque busca hacer una especie de homenaje al género de suspenso, pero desvaría en terror tan adolescente y con una trama tan truculenta que cae en lo absurdo. A eso hay que agregarle la atmósfera “Crepúsculo”, pero sin vampiros, lo que significa largas escenas de jóvenes adolescentes tratando de evitar enamorarse, asustarse o escapar, más (nuevamente) toda la pirámide social que sufre el típico adolescente americano incomprendido. Película plana, algo violenta que utiliza el misterio de un asesinato, sólo para concluir en un muy predecible y eterno tercer acto absolutamente inconsistente.

©Por Hugo Díaz

(House at the End of the Street)

Dirección: Mark Tonderai
Elenco: Jennifer Lawrence, Elisabeth Shue, Max Thieriot, Gil Bellows, Nolan Gerard Funk
Canadá-EEUU, mayores de 14 años

3 thoughts on “Crítica de cine: “La casa de al lado”

  1. Coincido completamenteeeee!! Aunque también considero que La Casa de Al Lado no es del todo mala, tiene sus puntos a favor, como los actores, un poco la trama y si acaso el suspenso que llega a tener! En general es una pleícula buena, es palomera, esa es la palabra correcta! Saludos!

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