Esta es una película acerca del arte, con pinceladas de ambición, derroche de glamour (de muy buen gusto), y con una oferta ambiciosa de amor.

Virgil Oldman (Geoffrey Rush, “Shakespeare enamorado”, 1998) es el martillero más famoso de Inglaterra, llevando las subastas más caras en el mundo de las antigüedades. Es un hombre mayor con estilo, de gusto refinado, maniático de los detalles y el protocolo. Quizás son dos las cosas que no encajan con el perfil con el que lo mide la gente: no se le conoce pareja, nunca estuvo casado ni tiene hijos; y segundo, es que utiliza al viejo Billy (Donald Sutherland) como “palo blanco” en algunos de sus remates, ya que el refinado Virgil posee un auténtico museo de obras de arte en un ala especial de su hogar, un verdadero búnker, con las pinturas de mujeres más variadas que se pueda llegar a conocer.

Oldman un día recibe el inquietante llamado telefónico de una mujer que le ruega hacerse cargo de la tasación de todos los muebles y pinturas de su casa, ya que sus padres están muertos y ella tiene planes de mudarse de allí. Virgil acepta, pero la mujer excusándose de una u otra manera no se hace presente las veces que acuerdan reunirse, ni siquiera en el propio hogar de ella. En paralelo, y dado el don de reconocer una obra de arte, nuestro protagonista va encontrando unas curiosas piezas tipo engranajes en distintas partes de la casa, las cuales se las lleva a su amigo Robert (Jim Sturgess) quien posee un taller de fierros y metales, y que pasado un tiempo logra descubrir que pertenecen a un autómata creado en el sigo XVIII de un valor incalculable. Oldman, por su parte, se lleva una sorpresa cuando descubre que la mujer que lo contrata se llama Claire Ibbetson (Sylvia Hoeks, “De Storm”, 2009) quien durante todo el tiempo estuvo físicamente en una habitación escondida de la casona y que sufre de agorafobia, el pánico a los lugares abiertos y concurridos de gente. Virgil poco a poco va haciéndose cargo de la salud de Claire, y no puede evitar la terrible ansiedad y deseo de sacarla de su lugar de confort para poder conocerla en persona.

“La mejor oferta” es una película italiana que fue estrenada en enero del 2013 en su país de origen y que llega bastante atrasada a Chile. Durante este tiempo recibió 18 premios internacionales. Está dirigida por Giuseppe Tornatore (“Cinema Paradiso”, 1988; “Malena”, 2000), exitosísimo director italiano, quien obtuvo en 1990 el premio Oscar a la mejor película extranjera por “Cinema Paradiso”. La música está a cargo de Ennio Morricone (nominado a 5 Oscar a lo largo de su vida y quien obtuvo el ‘European Film Award’ 2013 como Mejor Compositor por esta película), quien logra hacer un mix perfecto entre el arte visual y auditivo, ya que cada escena en donde se aprecian las pinturas y obras de arte en general van acompañadas de melodías armoniosas que hipnotizan al espectador llegando incluso a una extraña emoción que nace desde el interior, de esas hebras que nos mueven y tranquilizan. El efecto musical es delicado y emotivo.

Esta una película absolutamente simétrica, de planos limpios, luminosos, en donde se explotan en demasía los grandes espacios en directa alusión a lo que afecta a Claire. El director nos da ciertos detalles durante el film que los invito a no pasar inadvertidos, detalles que el oído oye pero la mente olvida. “La mejor oferta” es una muy buena película, recomendada para gustos cinéfilos más refinados y para aquellas personas que aceptan un final que no siempre es el esperado. Será exhibida solo en cine ‘El Biógrafo’.

 

Por ©Daniel Bernal

En Twitter: @BernalusTwit

 

Director: Giuseppe Tornatore

Elenco: Geoffrey Rush, Jim Sturgess, Donald Sutherland, Sylvia Hoeks

País: Italia

Duración: 131 minutos