Cuesta pensar en otra franquicia superheroica tan nefasta como la de estos personajes. Batman, Superman, X-Men han tenido aciertos y cagazos. “Linterna Verde” no cuenta, porque solo ha tenido una oportunidad. Pero irónicamente, “Los Cuatro Fantásticos” la ha embarrado por cuarta vez. Las Cuatro Nefastas.

La película de los 90 es entendible, ya que los superhéroes solo habían sido adaptados algunas veces, y la tecnología no estaba tan avanzada. La película ni siquiera llegó a estrenarse. Las dos que le siguieron este milenio, fueron un fracaso absoluto, por lo estúpido de los personajes y por tratarse de las películas de superhéroes menos superheroicas de todas, sobre todo la primera. Pero esta cuarta era una oportunidad para corregir ese error, y todos conveníamos en que los productores no podían hacer una bazofia peor que las anteriores. Nadie esperaba una obra maestra, pero sí que aprendieran de los errores del pasado. Pero no solo los repitieron, sino que los acentuaron.

Creo que estamos de acuerdo en que la historieta en que se basan estas películas es tremendamente ingenua, plagada de códigos culturales sesenteros, y que no ha podido adaptarse a los tiempos que corren tan bien como otros personajes similares, como Batman o Spiderman. Pero si algo nos ha demostrado “AntMan” es que es posible convertir un producto ingenuo en una historia entretenida, al menos. Esta nueva película es sumamente aburrida, incoherente y tonta.

El mayor error de estas adaptaciones es intentar hacer a los personajes sombríos y adultos. El universo de Stan Lee y Jack Kirby era adolescente, colorido, luminoso, plagado de tópicos de cine clase B y ciencia ficción, con monstruos, marcianos, naves espaciales y villanos interdimensionales.  Ese fue el sello del comic durante mucho tiempo, y los creadores lo hicieron condenadamente bien. El universo Marvel en plena construcción: Galactus, Silver Surfer, los Inhumanos, Pantera Negra, el Microverso, la Zona Negativa, el Hombre Imposible, todos en historias sumamente entretenidas. Y si alguna vez ustedes consideran a estos personajes bobos en comparación a otros superhéroes, tengan en cuenta dos cosas: Primero, gracias a ellos existe el Universo Marvel; y dos, “Los Cuatro Fantásticos” fue la pionera en mostrar superhéroes más humanos, con virtudes y defectos, conflictos en sus relaciones, en contraste con los personajes planos que eran los del Universo DC de la época. Y todo ese espíritu está lejos de ser expuesto en el cine.

Las últimas dos películas de esta saga adolecían por completo de aventuras o temáticas superheroicas. Nos mostraban personajes odiables que pasaron una gran parte de la película obteniendo sus poderes, y el resto de la misma protagonizando gags estúpidos con sus poderes en situaciones cotidianas (La Antorcha Humana esquiando, La Mujer Invisible sacándose la ropa en la calle, etc.). El Villano Doom obtiene poderes de las misma manera que los héroes, a diferencia del cómic que solo cuenta con la tecnología e inteligencia. Es como si le diesen poderes a Lex Luthor en “Superman” o al Joker en “Batman”. Uno esperaría que luego de todos esos errores la película que se estrenó recientemente aprendería de ellos, pero ¡Los repite! ¡Y de peor forma!

El Doctor Doom nuevamente es un científico que obtiene sus poderes junto con el cuarteto, para luego convertirse en un megalómano con propósitos villanescos poco claros y absurdos: quiere destruir el mundo ¡Muy creativo, señores guionistas! ¡Gracias por omitir el manipulador y brillante dictador de Latveria para regalarnos este cliché unidimensional!

La película es menos superheroica que las anteriores. Antes por lo menos los protagonistas iban a la ciudad. Acá pasan toda la película encerrados en una especie de base científica, usando sus poderes para entrenamientos bobos. De hecho tardan más de un tercio de la película en contarnos cómo obtienen sus poderes, por medio de una historia llena de conversaciones aburridas y rellenos infumables.

Los personajes también empeoran respecto a la versión a anterior: Reed Richards está lejos de ser el líder calculador para ser un adolescente miedoso e inseguro, el personaje de Sue Storm es relegado a un tercer plano, y es básicamente un objeto ornamental, confirmando el Principio de Pitufina del que hablé en un artículo que puedes leer acá. Uno podría pensar que lo peor de la película fue mostrarnos a una Antorcha Humana negra, sin mayores explicaciones acerca de que Sue fue adoptada, pero honestamente eso es lo menos peor de la película, y uno se los hubiera perdonado si nos hubiesen contado una historia decente. Han hecho esto antes, el Kingpin de “Daredevil” era negro, Rogue en “X.Men” era una niña. No digo que la película que protagoniza Ben Affleck sea ninguna joyita, pero es una obra maestra en comparación a este bodrio. De hecho, “Batman y Robin” es una obra maestra al lado de la nueva “Fantastic Four”. Y no exagero.

Los motivos de los personajes son un viaje de ida al mundo de la estulticia: Doom se vuelve malo porque sí, la decisión de viajar a la dimensión de los poderes es producto de una borrachera universitaria, y olvídense de que haya una relación entre Reed y Sue, la película es asexuada por completo.

¿Mi opinión final? Creo que el único mérito de “Fantastic Four” es haber logrado la difícil proeza de parir algo más vomitivo que sus predecesoras, repitiendo y aumentando los mismos errores que estas tenían, y cualquier acción destinada a verla es botar la plata: comprar una entrada, descargarla de Internet, verla en la tele (En ambos casos no se justifica gastar electricidad), tomar una micro para verla donde un amigo, etc.

Por Felipe Tapia, el peor de todos los críticos, con excepción de todos los demás.