El cineasta George Miller no tiene en su carrera como director una filmografía muy vasta. Sin embargo las pocas películas que ha dirigido sin duda han dejado una huella en el público. Con títulos tan diversos como “Mad Max”, “Babe el cerdito en la ciudad” y “Happy Feet”, sin duda que Miller es un cineasta que jamás pasa desapercibido, algo que nuevamente hace con esta película que retoma la saga que partió con un filme de bajo presupuesto y se transformó en culto: “Mad Max”.

Esta nueva historia, está contada como si fuera una suerte de precuela de los hechos ocurridos en la cinta de 1979, la que lanzó a la fama a Mel Gibson en el rol protagónico y que hoy recae en el taquillero Tom Hardy. Max (Hardy) es un expolicía que habita en un desértico mundo distópico, en el cual los bienes más preciados, debido a su escasez, son el agua y la gasolina. El rey dentro de este caos es Inmortan Joe, un hombre desfigurado que vive en las alturas de una montaña de roca, desde donde mantiene a la gente a raya pues él tiene el control sobre el agua.

La emperatriz de este mundo bizarro y lleno de vehículos gigantes es Furiosa (Charlize Theron), quien decide huir y llevarse con ella una preciosa carga. En su escapatoria contará con la inesperada ayuda de Max, y juntos se enfrentarán a la furia asesina y a las decenas de vehículos monstruosos con los que cuenta Inmortan Joe, haciendo de todo esto una guerra en medio del desierto.

“Mad Max: furia en el camino” es un impresionante espectáculo visual de principio a fin, con una propuesta bastante atípica para los tiempos de hoy. Miller recoge todo el arte de sus cintas de los ochenta y lo magnifica, creando una película con una estética deliciosamente recargada y bizarra.

La película está llena de elementos que por sí solos son creativos y magníficos, pero que además se potencian en su conjunto, como una orquesta donde todos los músicos son brillantes pero juntos suenan mejor aún. Por ejemplo, el diseño de producción es sencillamente extraordinario: todos los autos, las ropas de los personajes, son totalmente coherentes con la historia, siendo al mismo tiempo una versión 2015 de la estética ochentera (especialmente el punk) que marcó a la cultura occidental.

Paralelamente, la música también le agrega espectacularidad a la cinta, y de una forma muy interesante además; uno de los vehículos de la caravana que persigue a Furiosa y Max  lleva unos parlantes y tambores gigantes, mientras que en la parte delantera va un guitarrista. De esta forma la música de “Mad Max” 2015 está integrada diegéticamente a la acción, es ejecutada dentro de la misma película.

Con todos estos factores, esta es de esas películas que a pesar de durar dos horas parece que dura cinco minutos, pero cinco minutos del mejor rock. Una película que con un look ochentero pero actualizado nos sumerge en una aventura de aquellas que, lamentablemente, hoy se ven poco en el cine.

“Mad Max: furia en el camino” es sin duda una de las mejores del año, pues lleva la acción a otro nivel de narración, enmarcado en una propuesta visual simplemente alocada y subversiva.  Una cinta genial que ojalá motive a algunos a revisitar (o conocer por primera vez) la saga original.

© Por Juan Carlos Berner

En Twitter: @jcbernerl