Hace algunos años Disney reinventó el cuento de “La Bella durmiente” desde el punto de vista de la villana, Maléfica, la bruja que puso la maldición en la princesa. Sin embargo al final descubrimos que a pesar de su nombre, Maléfica tenía un buen corazón, y era más bien una mujer (o una especie de hada/gárgola) que había sufrido mucho durante su vida y por eso actuaba así. Muy comprensible. El papel, interpretado por la siempre magnífica Angelina Jolie, se robó el corazón de millones de personas en todo el mundo, y por eso esta secuela es tan esperada.

Lo primero que llama la atención es el título de la película: “Maléfica, dueña del mal”, porque ya se estableció en la primera cinta que Maléfica no es mala realmente. El título por tanto es un poco engañoso, y serán otros los personajes antagónicos de la historia.

El conflicto comienza cuando la princesa Aurora (hija adoptiva de Maléfica) acepta casarse con el príncipe Philip, lo que además de concretar su amor, permitirá la unión de Ulstead y Moors, los dos reinos de la historia. Maléfica no está de acuerdo con el matrimonio, pues sigue desconfiando de los seres humanos. Todo se complica cuando los padres de Philip invitan a Maléfica y a Aurora a cenar, y el rey cae víctima de una maldición. Esto desatará una terrible guerra entre ambos reinos, entre humanos y los seres mágicos que viven en Moors.

La película es extraordinariamente bella desde lo visual. Hay varios planos que parecen pinturas, llenas de color, luz y profundidad. También hay varias tomas donde la cámara se mete por lugares imposibles, o sigue los vuelos de Maléfica al ritmo de la extraordinaria música de Geoff Zanelli.  La cinta es realmente un deleite para los ojos de principio a fin.

Las tres protagonistas, Angelina Jolie, Michelle Pfeiffer y Elle Fanning, desarrollan personajes entrañables, intensos, en una cinta que hace una fuerte declaración de principios a favor del feminismo, pues los personajes masculinos aquí aportan poco y nada. También queda claro el mensaje a favor de la inclusión de las minorías étnicas y sexuales, en una apuesta arriesgada de Disney pero que se agradece en el cine de hoy. “Maléfica, dueña del mal” es un cuento de hadas con varios mensajes profundos subyacentes, que podrán apreciar aquellos que fijen su mirada no solo en los diálogos sino también en el lenguaje cinematográfico.

La película es entretenida y dinámica. Pasan muchas cosas en las dos horas de metraje y los fans de la primera película quedarán más que conformes. Quizás el único punto flaco de la película, es que hay varios nudos de la trama que se resuelven “por casualidad”, es decir, que se sienten un poco forzados. Es curioso ver como justo un personaje descubre algo que le develará los secretos de la historia.

Más allá de estos detalles, la secuela de Maléfica es una cinta bien hecha, entretenida, hermosa, y con varios mensajes a los que vale la pena poner atención.

  Por Juan Carlos Berner.

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