Imaginen que las películas y series pudiesen aparearse. Y que, por ejemplo, “The Walking Dead” y “Crepúsculo” tuviesen un hijo y este saliese con problemas de aprendizaje y retardo mental. Eso es más o menos “Warm Bodies” o “Mi Novio es un Zombie”.

La película probablemente se sustenta en la lógica de “Si el vampiro y el hombre lobo son los monstruos más exitosos del cine, vamos a probar con el tercero, el zombie”. La cinta explota elementos del zombie antiguo, por ejemplo, la ingesta de cerebros, combinándolo con aspectos del zombie moderno, como los de “The Walking Dead”, donde el impregnarse con sangre de mordedores te sirve para camuflar tu olor a humano. Sin embargo, pese a todo esto, esta historia no logra posicionarse ni en el terreno humorístico ni dramático, solo en lo ridículo.

El protagonista es R, un zombie que en un principio solo puede deambular por un aeropuerto y emitir gruñidos, sin embargo, es el clásico paria en una búsqueda de algo que todavía no sabe. Guarda ciertas semejanzas con “El Joven Manos de Tijera”, por su patetismo, inocencia y truculencia (Guardando las proporciones). R solo recuerda esa letra de su nombre, y viene a ser algo así como el primo pobre y tarado del vampiro Edward Cullen. Es una pena que al reutilizar monstruos clásicos, todos terminen cayendo en el mismo cliché, y no sean capaces de meter a zombies en argumentos que no involucren un apocalipsis de videojuego, a diferencia de las historias antiguas de estos muertos vivientes.

La coprotagonista es una joven llamada Julia, hija de quien comanda la resistencia humana en una fortificación resguardada por un muro como el de “The Walking Dead”, solo que acá el Apocalipsis Zombie lleva ocho años. La joven Julia sale con un grupo a buscar suministros (A diferencia del comic de Tony Moore y Robert Kirkman, nunca se explica que pasados dos años la fecha de caducidad de remedios y alimentos terminó), y son atacados por un grupo de zombies que asesinan a su novio. El zombie responsable, R, fagocita, junto con el cerebro de su víctima, los sentimientos hacia Julia, y la salva de ser comida por sus compañeros impregnándola de su sangre. Julia comienza a tomarle cariño y se da cuenta de que los zombies pueden cambiar. R ahora articula palabras y oraciones cada vez más complejas, camina menos como zombie, tiene actitudes más humanas, y termina contagiando a los otros cadáveres ambulantes, quienes también al final pueden hablar, manejar autos, realizar cirugías a corazón abierto y escribir nombres en un grano de arroz.

El zombie con el GRAN zombie de Lucio Fulci

El zombie con el GRAN zombie de Lucio Fulci

La temática es la típica historia de Romeo y Julieta, con dos amantes incomprendidos que lucharán para que su amor prevalezca, pese a tener todo en contra; sus respectivas razas, su época, etc. Los tópicos son archi utilizados, como el amor que redime a dos especies en pugna, trayendo consigo un mensaje de tolerancia y respeto al que es distinto, que no logra impactar mucho por lo ridículo del contexto. Quienes buscan impedir que humanos y mutantes, perdón, zombies, coexistan pacíficamente, son los Bonies, una especie de zombies en un estado de descomposición más avanzado y esquelético, pese a lo cual corren más rápido y hablan mejor (¿No debería ser al revés?). Cuando se enteran de la transformación que sufren los zombies, deciden atacar a los humanos en lugar de vegetar por ahí (Podrían haber atacado antes a los humanos ¿No? Se supone que son zombies ¡Comen humanos, por Júpiter!). Cuando R se entera de esto, no se le ocurre nada mejor que ir a donde están los humanos para que los Bonies lo persigan y se desate una guerra campal entre las tres razas. Era que no.

Este concepto recuerda bastante a la saga de Blade el cazador de vampiros, quien se ve envuelto en una guerra en la que están involucrados humanos, vampiros, y unos neo vampiros que se alimentan de los segundos. No hay que olvidar que estamos frente a una película que es una oda al reciclaje audiovisual, mezclando elementos de “Avatar”, “Crepúsculo”, “X-Men”, “Blade”, “The Walking Dead”, “Zombieland” y muchísimos más.

Personalmente creo que “Zombieland” combina mejor el humor, el absurdo y la ascensión de muertos vivientes, e incluso esta película que acabo de mencionar no es para nada una joyita, pero por lo menos funciona. Pero salvo dos o tres chistesillos facilones, la película “Warm Bodies” pasará al paradójico salón de la fama de olvidables. No es demasiado chistosa para ser enmarcada como humorística, tampoco es lo suficientemente seria como para denominarse drama. Demasiado light incluso para una historia romántica; y tonta, pero no humorísticamente tonta, hay que decirlo. Una rareza o idea que de haber sido bien manejada, habría funcionado bien. Por eso se agradece la sucinta duración de 90 minutos y algo. Más habría sido musho.

©Por Felipe Tapia, el más sexy de los críticos