A Gru lo han despedido de su trabajo como agente secreto, porque ha dejado escapar nuevamente al súper villano Balthazar Bratt, quien anteriormente fue una estrella infantil, en una serie donde interpretaba a un criminal que utilizaba una combinación de técnicas de baile, artes marciales y chicles bombas. Sin embargo como todas las series, pasó de moda y el público se olvidó de él, por lo cual decidió convertirse en un villano en la vida real.

Mientras trata de sobrellevar su cesantía, Gru debe conocer a su hermano gemelo Dru, multimillonario excéntrico que ha buscado toda su vida a Gru. Para colmo, los minions lo abandonan por no querer seguir el camino del mal.

“Mi villano favorito 3” es la continuación de una de las sagas más exitosas del cine de animación de la década, algo que se debe en gran parte al cariño que han generado en el público los minions, que se han convertido en personajes favoritos del público a nivel mundial.

En esta ocasión, la película repite la fórmula que ya hemos visto en las dos anteriores; muchas escenas de acción, humor, y por supuesto la ternura de los minios, aún cuando en esta película aparecen un poco menos. En este sentido el filme logra plenamente su cometido; es una película divertida, para ver en familia y que no decepcionará a los que han gustado de las cintas anteriores.

El hermano gemelo de Gru es una buena incorporación a la saga, un personaje carismático, que llevará a nuestro protagonista a replantearse el camino del bien que ha seguido últimamente. El villano de turno también es interesante, y con un look ochentero (incluyendo banda sonora de la época), es claramente un gancho para el público más adulto que vea la película, o dicho de otra forma, para los padres que vayan al cine con sus hijos.

Hasta ahí todo bien con la película. Sin embargo, se echa de menos a estas alturas, un poco más de imaginación y profundidad en la historia. Las películas de Disney y algunas de Dreamworks (como Shreck), han demostrado que se puede hacer películas para niños que además emocionen y dejen un mensaje. No se trata de que un filme DEBA tener por obligación una moraleja o enseñanza, pero sí al menos intentar llegar más profundo al intelecto y al corazón del espectador, cada día más exigente.

De todas formas se nota que aquí no se busca eso y en ese sentido la película es bastante honesta: humor y entretención para niños durante poco más de hora y media. Nada más y nada menos.

Por Juan Carlos Berner

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