Diane es una madre que debe ir a retirar a su hijo Steve desde un internado para adolescentes. La razón es que el joven, problemático, violento y conflictivo, quemó la cafetería del lugar dejando a personas lesionadas. La mamá, viuda, con una vida y trabajo totalmente inestables, decide dejarlo en casa.

Al poco tiempo conocen a la vecina de la casa de enfrente, Kyla, quien tiene problemas de habla y que irán desapareciendo conforme más tiempo pasa con Diane y su hijo. Este tipo de sanación absolutamente sicológica, ¿ocurrirá también con Steve, el chico con problemas?

Hasta el año 2014, periodo de estreno de este filme, “Mommy” era la quinta película del canadiense Xavier Dolan, el “niño terrible” de la dirección. Todos sus largometrajes hasta ese punto, incluyendo éste, tienen una idea central en común: la relación maternofilial. Más que interesante punto, ya que se pueden distinguir al menos tres corrientes y características en todas ellas, sin mostrar ningún tipo de orden ni de relevancia, sino que todas son igual de importantes para el director: la ausencia de la figura paterna, la mala relación madre-hijo, y la no aceptación por parte de la familia de las conductas antisociales del hijo.

Y la historia que nos presenta no es exagerada. Eso sí, Dolan exacerba intencionalmente los personajes de Diane y Steve, ya que los expone en toda la película como si fueran italianos peleando, son agresivos, mal hablados, gritones, estruendosos y violentos.

Existen varios puntos a rescatar en cuanto a la psicología de los personajes. No debería sorprendernos que Dolan agrega un tercer factor (personaje) a la relación maternofilial, la que llega con una condición física notoria, como lo es el problema del habla. Lo que el espectador ve de la casa de enfrente es un hombre y una niña, marido e hija de Kyla. Y sorprende que Kyla, llegando a un lugar que se ve más alterado y anormal de lo que podría ser su propia familia, va recuperando el habla.

En cuanto a Diane y Steve, es poco o nada lo que avanzan. Están envueltos en su círculo vicioso. Ella atada de manos porque Steve solo le da problemas y ella no puede salir de casa. Steve, que efectivamente tiene un trastorno llamado ADHD (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad), tampoco ayuda en un auto equilibrio o en algún tipo de cambio de conducta. A veces parece bastante maduro, otras veces no es más que un niño mal criado que cree puede hacer lo que se le de la gana y barrer con las personas que lo rodean, y que no son muchas, por cierto. Incluso arremete contra un hombre que puede llegar a ser de mucho apoyo tanto sentimental para su madre como material para la familia completa.

Dolan expone esta realidad con imágenes preciosas, colores y tonos muy bien puestos según la escena que estamos presenciando. Muy buena banda sonora acorde a los tiempos y a la realidad y ficción a las que nos somete. Tanto Anne Dorval (Diane) como Suzanne Clément (Kyla) han participado en más de una de las películas anteriores del director, por lo que existe confianza, ideal para el buen desempeño de los actores en escena. Y recordemos que la temática de la relación maternofilial ya es un sello de Dolan, por lo que las actrices ya conocen al director de memoria.

Dentro de la relación madre-hijo no deja de llamar la atención la agresividad con la que en algunas ocasiones ellos se hacen daño, para luego no existir palabras de disculpas. La única vez que Steve ofrece disculparse es una situación con Kyla, digna de análisis también, porque nos deja en claro que bajo ciertas situaciones que involucran a tales o cuales personas, la reacción de un chico con problemas puede ser muy distinta.

Y por último, quiero decir a título personal que la película está hecha para Diane, es sobre ella. La relación madre-hijo es el motivo, pero el filme trata de ella, de una incapacidad -totalmente justificada- de poder guiar y educar a su hijo, del dolor de no poder ser alguien más en la vida para poder obtener más dinero y más recursos, de tener vicios que justifica con su tormento diario, que está destinada a quedarse sola sin un nuevo amor, y lo más triste de todo, pensar que deshacerse de su propio hijo es una alternativa válida para… ser feliz.

Una muy buena película que pueden ver en www.centroartealameda.tv desde el 24 de septiembre del 2020. No se la pueden perder.

Por Daniel Bernal

En Twitter: @DanielBernalY