¿Cuántas veces les ha pasado que ven una pareja tan feliz que incluso sienten envidia de ese gran momento que ellos están viviendo? ¿Y cuántas veces les ha llegado la noticia o rumor que esa pareja se separó, para sorpresa de todos? “Pero si se veían tan felices” decimos nosotros, vosotros y ellos.

La historia está contada desde la perspectiva de Tony (Emmanuelle Bercot), quien sufre un accidente esquiando en la cordillera y desde el lugar de recuperación recrea su terrible historia de amor junto a Georgio (Vincent Cassel). Son un poco más de 10 años los que trae al presente en un exclusivo resort para mejorar su rodilla lastimada.

Sus recuerdos nos muestran a ella misma como a una chica “normal” según su propia autodefinición: abogada, sin grandes pretensiones, un matrimonio fallido a cuestas, y una belleza que cuesta rescatar. Por otro lado Georgio es todo luz, es cocinero y dueño de un restaurant, dueño de la noche y de muchas modelos también, soltero empedernido y que por esas cosas de los hombres su vida parece detenerse ante Tony y cae enamorado. Bueno, así parece. Pero hay tanta luz en esta pareja que Georgio grita al cielo su deseo de estar preparado para tener un hijo, el que luego vendrá junto con el matrimonio.

Es difícil escribir este artículo porque en mi opinión la narrativa de la película da para que nos vayamos sorprendiendo minuto a minuto de cómo puede cambiar sutilmente la relación, ese detalle, esa palabra que hace que lo que no es normal, sí parezca normal a ojos de la protagonista. Es imposible no abanderarse (incluso sentirse más que identificado) con alguno de ellos, para bien o para mal, en solo un trozo de metraje o en el filme completo.

La historia se disfraza de normalidad, de algo común que sabemos ocurre a diario, a una amiga o a la amiga de una amiga nuestra, pero es una condición que ha estado presente durante siglos. El enamoramiento, la fecundación, la infidelidad, traición y soledad muchas veces han ido de la mano, y esta película lo plantea de forma simple y directa, imposible que sea sin dolor. Si el filme tuviera luz, veríamos un brillo incandescente en el principio, el cual se va a apagando mientras avanzan las dos horas de metraje.

La dirección de Maïwenn es correcta, y sabe explotar ese lado lúdico de Georgio que encandila a cualquiera, y también resalta el lado triste y decaído de Tony cuando las cosas comienzan a ir mal. La banda sonora es absolutamente recomendable, si bien no aparece mucho en la película, sabe hacerse notar para deleite de los más melómanos. Los personajes secundarios no están tan bien desarrollados, pero sí sus protagonistas, en donde tanto Cassel como Bercot tienen excelentes interpretaciones.

Identificados o no, el tratamiento de la historia es sumamente cercano y eso se agradece. Tiene todos los ejemplos de vida y arquetipos clásicos que se presentan y confabulan en este tipo de situaciones.

Una buena película recomendada para hombres y mujeres que creen tanto en el amor como en el desamor.

El mensaje final, siendo sutil, es perfecto, les puedo asegurar que retrata la vida misma.

 

Por ©Daniel Bernal

@SoloBernal_

Ficha Técnica:

Título: Mon Roi

Director: Maïwenn

País: Francia

Duración: 124 minutos

Elenco: Vincent Cassel, Emmanuelle Bercot, Louis Garrel, Isild Le Besco