Monsters inc“Monsters Inc” en 3D trae de vuelta a las pantallas una de las primeras y mejores historias de Pixar, que brilló por mostrar un humor inteligente, transversal y original, que demostraba que esas películas eran algo más que animación digital. La historia centra su temática en la crisis energética y la escasez de recursos (Que son los gritos de niños asustados), cosas con las que los adultos nos identificamos rápidamente. También retrata el mundo de los monstruos como una perfecta corporación fría e inhumana que promueve más la competencia que la colaboración entre sus trabajadores, quienes son evaluados numéricamente por su productividad. Así como suena, la película podría ser una lata, pero es sumamente irónica y divertida, pues enmarca toda esta crisis en la premisa de que las nuevas generaciones cada vez son menos impresionables e ingenuas, por ello es más difícil arrancar gritos de susto.

Por todos estos motivos, “Monsters Inc.” no es una película sobre los monstruos, es una película sobre nosotros, los seres humanos, y nuestros problemas. El exitismo, la burocracia, la vida de los segundones, y la supremacía del afecto por sobre lo frío y material, como vemos cuando sus protagonistas Jimmy y Mike deciden salvar a la tierna Boo sacrificando su reputación, posición y trabajo, encarando a los fríos empresarios y ambiciosos escaladores, y con esto dando forma a una moraleja sutil e ingeniosa que en ningún momento llega a ser mamona, empalagosa o didáctica.

Las dos fuerzas que se enfrentan en conflicto (¡Puaj, qué académico que soy!) son la urgencia por explotar de manera rápida y lucrativa un recurso agotable sin importar a quién se dañe en el proceso, versus los que desean buscar una fuente más barata y menos dañina, y por suerte, ganan los segundos. Lo interesante es que dentro de los primeros tenemos al antagonista, un ambicioso desalmado que derechamente no tiene ningún interés más que el enriquecimiento rápido, y otro, el empresario, que se ve forzado a colaborar con este antagonista porque no hay más remedio y la energía es cada vez más escasa, lo que nos proporciona una visión nada unidimensional de este problema que nos aqueja y que es algo mucho más complejo que una historia entre buenos y malos, cosa que perfectamente pudieron haber hecho.

Derechamente, no creo que el 3D justifique este relanzamiento. Si la van a ver, háganlo por lo bueno de la historia, no espere que los monstruos salten de la pantalla o sumergirse en la corporación de sustos. Mejor vaya a verla por el sustantivo subtexto que tiene, y ojalá con niños, y ¿Quién sabe? Ojalá el problema energético de nuestro mundo tenga un final feliz como el de esta película.

(c) Por Felipe Tapia, un crítico con derecho a soñar.