Crítica de cine: Nahuel y el libro mágico

“Nahuel y el Libro Mágico” es una nueva película de animación chilena. En los primeros minutos demuestra que tiene una animación fantástica y un uso de colores que hace ver cada objeto común como algo preciado, sin embargo hay que enfatizar que se cae en muchas partes del guion y que el ritmo de la película es lento y sin mucho o nada de desarrollo de personajes.

La primera impresión que tuve al ver los primeros minutos, fue que la increíble animación iba ser genial de ver, aunque las voces del principio se sienten…incómodas, como si les costara meterse en personaje (la mamá de Nahuel suena como si fuera la voz de los comerciales de Falabella), lo bueno es que se acostumbran ya a pasar un cuarto del resto del filme, como si los actores y actrices ya tuvieran control sobre los personajes.

Y hablando de personajes tenemos ,obviamente, a Nahuel, quien es un chico que le teme al mar y que roba un libro que tiene un hechizo para hacerlo más valiente. Así puede ir y ayudar a su padre en la caleta, pero unas olas los terminan separando. Pasa que hay un brujo que quiere el libro y secuestró al padre, pero no a Nahuel. Algo raro, ¿Por qué no se llevó a Nahuel con su secuaz o usó el mar? Una pregunta que jamás tendrá respuesta. Por ello se alía con Fresia, a pesar de que la abuela de ella es mucho mejor en magia y espanta a una criatura mágica en segundos. Pensé que Fresia tendría algo especial, aunque lo único que sabe hacer es un poco de fuego con piedras mágicas y tener un sueño mágico que no detallaré por spoilers. Ella podría no estar en la historia y no se notaría, no tiene líneas cuando aparece por primera vez, hasta que va con Nahuel en su viaje, y luego se separan por alguna razón, pero resulta que no se separaron, lo estaba esperando muy cerca. Sí, suena confuso, y no entiendo por qué se dieron tantas vueltas. Bueno, supongo que estaba ahí para ser el personaje mujer que Nahuel salva en algún momento.

También hay un hombre perro, que aporta un poco más que ella, pero al final tampoco hace mucho, no sabemos mucho de su pasado, y tiene un pequeño plot twist, que aunque fue una sorpresa, hubiera sido mejor que desarrollaran al personaje.

Extrañamente, quien termina ayudando más a Nahuel es un personaje que apenas aparece. a pesar de que Fresia es una curandera y pudo haberlo hecho ella, dándole más importancia, aunque hubiera seguido en su estado de ¨solo estoy para ayudar al protagonista y nada más¨.

Es una pena, y no quiero parecer como si odiara la película, se nota que pusieron sudor, lágrimas y sangre en la animación, el movimiento de los personajes es precioso y los fondos dejan al espectador impactado, lamentablemente va acompañado de un ritmo lento, en el cual los personajes no tienen desarrollo excepto por Nahuel.

Creo que la corta extensión le hace un flaco favor al filme, pues gran parte del pobre desarrollo de personajes se debe sin duda a que hay poco tiempo para enfocarnos en sus historias. Por ejemplo, el hombre perro Ruende se muestra como el típico gruñón tipo Shreck o Manny de La Era del Hielo, pero que en el fondo es buena persona, pero, salvo un gag en la historia, ese punto se desarrolla poco. Tampoco se explica por qué había un brujo cuidando el libro, si tuvo algún roce en el pasado con el antagonista o qué sé yo. Incluso no se deja claro si el libro mágico que da nombre a la aventura es precisamente el libro que José de Moraleda y Montero le da a la Chillpila para que esta cree La Recta Provincia. Claro, uno puede pensar que eso no es relevante para la trama, pero de todos modos enriquecería el imaginario mitológico en el que se basa la película. Una persona con conocimiento del tema puede intuirlo, pero la película debería hacerse para un público más amplio, piensa su seguro servidor.

Otros secundarios están gritando que se les desarrolle más o, de plano, se les saque. El Trauco, uno de los seres más emblemáticos del bestiario chilote, es aquí un viejo cascarrabias con sombrero de paja que podría ser reemplazado por un humano corriente y no afectaría a su rol en la trama. También aparece el Chonchón, quien en algún momento separa la cabeza de su cuerpo, pero no se explica para qué quiere el libro, si desea colaborar con Calcu, desafiarlo o suplantarlo. Por un extraño motivo reta a Nahuel a un duelo de adivinanzas en plan Gollum-Bilbo o Esfinge-Edipo, pero creo que había otros personajes mejores para ello, por ejemplo Pedro Urdemales. Pienso que muchos de estos defectos se corregirían si en lugar de un filme, se hubiese hecho una miniserie, pero claro, el presupuesto es un problema en esta clase de producciones. Tampoco se da sentido a los motivos del antagonista principal, el Calcu (no sé si es su nombre o si es un calcu, no se aclara en la película), para llevar a cabo su plan maléfico que no mencionaré acá porque spoilers.

También los diálogos son bastante estereotipados y carecen de identidad, muchas frases son clichés que todos hemos escuchado en la tele. Uno entiende que hay una intención de llevar esto a un mercado global y no solo local, pero si vas a contar una historia ambientada en Chiloé, la particular manera de hablar de los personajes creo que enriquece más de lo que resta. Después de todo, todos nosotros crecimos escuchando modismos mexicanos y entendimos las series sin problemas. Sería una buena manera de hacer llegar nuestra cultura al resto del mundo.

No obstante, si no eres muy exigente, “Nahuel y el libro mágico” podría ser considerada como una película disfrutable con el clásico niño héroe que debe aprender a enfrentar sus miedos para superarlos, con la clásica enseñanza de que el verdadero valor reside dentro de nosotros y no en la ayuda externa (¡Ejem, ejem! Mago de Oz). Creo que para un público infantil esa clase de mensaje tiene un valor importante, pero a estas alturas la animación no debería ser considerada un producto exclusivo para niños y es perfectamente posible complejizar las tramas. Sobre todo si queremos que el mercado de la animación chilena avance y sea tomado en serio.

Sinceramente, espero que sigan haciendo películas animadas chilenas, pues Nahuel demuestra que tiene un potencial gigantesco. Un filme con ese arte y una historia mejor planteada podría ser una increíble obra.

Escrito por Pedro Ascui y Felipe Tapia.

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