Bruce Chatwin no fue solo un novelista, fue un nómade obsesionado por las culturas ancestrales que vivieron en diversas partes del mundo. Australia, Chile, Argentina, Grecia, Gales y el propio Reino Unido, su lugar de nacimiento, fueron solo algunos de los países que visitó entre las décadas de los 60s y 80s.

El documental biográfico, es escrito y dirigido por Werner Herzog, quien tiene a su haber obras como “Aguirre, la ira de Dios” (1972) y “Fitzcarraldo” (1982), muchas de ellas aclamadas por la crítica. Herzog aprovecha su cercanía con Chatwin (fueron amigos personales) para rendirle un merecido homenaje realizando este material audiovisual que dividió en ocho capítulos, donde en cada uno de ellos muestra una locación y el interés casi arqueológico que motivaba a Chatwin a viajar a esos lugares, siempre buscando historias y situaciones propias de ese lugar. Así, en Tierra del Fuego trataba de descifrar las curiosas vestimentas de los yaganes; en Punta Arenas siguió la pista de lo que creía era un Brontosaurio y que resultó ser un Megalodón; o en Australia, en donde él creía firmemente que en los paisajes y las formas de la tierra de esos mismos paisajes, formaban una canción, las que eran interpretadas por los propios lugareños.

Herzog, quien es la voz en off del documental y quien también aparece en escena entrevistando a muchas personas ligadas de alguna u otra manera a Bruce Chatwin (hoy, esos cercanos no dudan en tildarlo como “el internet humano”), ahonda sutilmente en la vida personal de este nómade obseso, con mucho respeto y cuidado en los temas tratados. Juntos compartieron diversas aventuras, lo que sin duda forjó esta amistad con tintes de mutua admiración. En muchos pasajes, Herzog no puede evitar la emoción al referirse a su amigo, quien dejó este mundo en 1989 debido a la enfermedad de mayor mortalidad de la época: el SIDA. El director visitó cada uno de los lugares de los que habla Chatwin en sus anotaciones y manuscritos, lo que transforma esta obra en una pieza de una belleza fotográfica llamativa y contundente, rica en paisajes e historia. ¡Como no sorprenderse con esa tribu en donde los hombres se maquillaban para agradar a las mujeres!

Como anotación aparte, muchas localidades del sur de Chile aparecen en este documental. Podemos ver imágenes de Punta Arenas, Torres del Paine, Tierra del Fuego e Isla Navarino, entre otras.

Ya para el final, es tremendamente interesante la creencia que existe en cierta parte del mundo y que Chatwin hizo propia, que consiste en que el hombre nace en un lugar y debe volver al mismo para morir. Porque el hombre nace en un lugar con absolutamente nada, y debe llegar al mismo lleno de sabiduría, con el fin de abrochar el ciclo, de cerrar el libro.

“Nomad, tras los pasos de Bruce Chatwin”, eleva el nombre del novelista a un piso tan alto como uno lo quiera mirar. Es un documental tan bien narrado, editado y coherente en las hazañas que se desean ilustrar, que los 90 minutos de duración pasan rápidos y queda la sensación de querer ver más. Incluso se transforma en un documento histórico por las imágenes de archivo y por uno que otro tip que da el director y que sirven como cultura general.

Un gran documental que recomiendo ver porque de seguro le interesará. Disponible en Red de Salas de Chile.

Escrito por: ©Daniel Bernal

Sígueme en Twitter: @DanielBernalY