Critica de cine: Pasajero 666 (Row 19)

Hace rato que el cine ruso, en su variante más comercial, está dando que hablar, sobre todo en los géneros de suspenso y terror. Así, a modo de ejemplo y por mencionar solo uno, “Sputnik” fue una película de terror espacial bien lograda que nos presentó matices de horror alienígena estilo “Prometheus” (2012), dejando un agradable sabor. En esta oportunidad, el terror también viene desde el cielo, no tan lejos como puede llegar una nave espacial, pero sí desde la altura de un avión comercial.

Katya es una mujer adulta que es conocida en toda la nación por haber sido la única sobreviviente de un accidente aéreo ocurrido 20 años atrás. Ahora, junto a su hija, está lista y dispuesta para volver a subirse a un avión. Después de varios vuelos cancelados por el mal tiempo, logra embarcarse en uno nocturno en donde no viajan más de diez personas, todos con personalidades y características muy diversas. En el momento en que ocurre un accidente a uno de los pasajeros, Katya comenzará a tener más y más recuerdos de esa fatídica tarde en que perdió a su mamá y logró quedar con vida, memoria que tenía bloqueada y que ahora comienza a ver con mayor nitidez, pero para su pesar, solo llegan para alertarla que podría repetirse la misma historia.

Convengamos que el título con el que llega a Latinoamérica no le hace ningún favor, sino que solo sirve de gancho para que el público asista a verla. “Fila 19”, su nombre original, tampoco le hace mucho favor ya que uno no logra imaginarse de qué se trata, ni siquiera lo asocia inmediatamente a un avión. Dejando el eterno problema de los títulos atrás, la película posee un muy buen ritmo que no decae en ningún momento. La música incidental está muy bien ejecutada, ya que denota una sensación de suspenso durante los 77 minutos de metraje y que no para. Es una película claustrofóbica ya que no existe otro ambiente que no sea el interior del avión, por lo que se nota el desarrollo y dirección de los personajes, meticulosamente caracterizados como era de esperar.

Antaño, tanto en los cines como las tardes de televisión en familia, podíamos disfrutar de muchas películas que tenían a un avión como escenografía en donde se puede jugar con el encierro, la altura, la imposibilidad de salir o escapar, etcétera. Este largometraje me llevó a eso, a recordar tanto filme de aeropuerto, en su mayoría de brutales y mortales accidentes aéreos. “Pasajero 666” vale la pena verla ya que tiene un terror que va directo, no alarga secuencias innecesarias y tiene un suspenso que funciona. El espectador poco a poco va destrabando el misterio de todo lo que ocurre en este vuelo tan particular.

Escrito por: ©Daniel Bernal

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