Hace tiempo la serie “Futurama” hizo un episodio en el que la Tierra era invadida por personajes de videojuegos clásicos como Pacman, Donkey Kong o Space Invaders. Los militares se veían sobrepasados y tenían que pedirle ayuda a un nerd con experiencia en el área para repeler la amenaza. El nerd era Philip J. Fry. Como el cine norteamericano actual no es precisamente la casa de las ideas frescas y originales, decidieron explotar el concepto y ampararse sin mucho éxito en la creciente moda vintage que aprovecha la nostalgia kidult, pero aunque “Wrecking Ralph” lo logró medianamente, “Pixels” prioriza más el cliché y el chiste bobo.

Sam Brenner (Adam Sandler) es un as del videojuego que por carencias en otras áreas acaba siendo un simple instalador de sistemas operativos, lo cual para el sueño americano y la cultura exitista gringa es lo peor que le puede pasar a alguien. En circunstancias absurdas que no vale la pena explicar, el protagonista acaba haciéndose cargo de una invasión extraterrestre que utiliza personajes de videojuegos como sus armas, y la única manera de contrarrestarlos es usando la tecnología de videojuegos de los 80. Suena como un candidato a ganar el Festival de Cine de Berlín ¿Verdad que sí?

El problema con una película con estas características es que se toma en serio a sí misma. Una fórmula así solo funciona desde el absurdo, como “Futurama”, “Thropic Thunder” o “Zombieland”. Pero si algo dejó en claro “Pixels”, es que la línea que separa una comedia livianita para distenderse y un insulto a la inteligencia humana es, al parecer, muy delgada.

En la película abundan hasta el hartazgo los clichés y los Deus Ex Machina, de una forma desvergonzada. Los personajes son estereotipos y copian descaradamente rutinas de la cultura geek, como la dinámica entre Howard Wolowitz y su madre, en “The Big Bang Theory”. El personaje que interpreta Adam Sandler tiene una relación de desavenencia con una linda mujer (Michelle Monaghan) con la que obviamente acabará enrollándose. Y por supuesto, la debilidad que ostenta al principio será lo que le dará la victoria en la escena final, de una manera mediocremente repetitiva y predecible. Los personajes que interpretan Josh Gad y Peter Dinklage son caricaturas exageradas, y Kevin James hace nuevamente de sí mismo.

Nada sorprende en esta película y los acontecimientos parecen dispuestos uno detrás de otro, sirviendo a los propósitos de la trama. Por ejemplo, los anuncios de los extraterrestres en la televisión aparecen convenientemente en los momentos más adecuados cuando los personajes conversan entre sí, dándole un giro irónico a lo que dicen. El mejor amigo de Sam Brenner es el Presidente de los Estados Unidos (Kevin James), lo que permite que llame al protagonista para que lo asista en el problema de los videojuegos, y a todos esto les parece de lo más evidente.

Lo único rescatable de la película son algunos gags que la adornan, y hay que reconocer que hay varios graciosos, pero una película es algo mucho más que un listado de gags pegados entre sí, por lo que no alcanza a dar el ancho. Además si bien algunos gags son chistosos, muchos son estúpidos y predecibles.

Lamentablemente “Pixels” es una película prescindible, intenta ser una comedia liviana pero no le alcanza ni para eso. Al verla no logro evitar pensar en un producto de mercado reciclable y olvidable, y el hecho de que sea Adam Sandler quien la protagonice, me recuerda a ese listado interminable de películas protagonizadas por Sandler ideadas por el robot GENIALO, de la serie “South Park”, quien era en realidad Cartman tratando de engañar a Butters. Sí, me salí del tema, pero no hay mucho más que decir de esta película. Solo es disfrutable si rayan hasta la locura con los videojuegos clásicos, y ni eso es garantía, también lo podrían considerar un insulto. Una pena que Chris Columbus haya terminado haciendo estas cosas.

Revisa también aquí el cortometraje original que inspira esta película.

© Por Felipe Tapia, un crítico que puede ver más allá de lo evidente.