Que Stefan Kramer tiene un talento único y genial eso nadie lo duda. Por esta razón, es que su primera película, que se estrena hoy, se ha convertido en todo un fenómeno y ha generado grandes expectativas en el público y en los medios.

Distribuida por la internacional FOX, es la película chilena con más copias en la historia, cerca de 100 en todo Chile, y es muy posible que rompa todos los récords de taquilla, convirtiéndose en la película chilena más vista.

Más allá del talento sin igual de su protagonista, el espectador acostumbrado a ver buen cine se preguntará si el filme funciona cómo tal, si la trama se sostiene durante la hora y media de metraje, o si es, como ha ocurrido en otros casos conocidos, una sucesión de sketches mal pegados. Ya hemos visto como grandes artistas han caído por culpa de un mal guión o una mala dirección.

La historia mezcla elementos reales con ficción, así como personajes famosos que participaron del filme con los imitados por Kramer. Al principio  vamos viendo como es la vida cotidiana del comediante, las largas grabaciones publicitarias y la gran cantidad de eventos en los que trabaja. Paralelamente, su esposa y su familia sienten que el comediante ya no tiene tiempo para ellos.  En esto, el filme tiene toda una base estructural y dramática muy alejada de las comedias chilenas, y se toma por completo del cine familiar estadounidense; hay una gran cercanía con filmes como “Marley y yo” o “Mentiroso mentiroso”. Mientras tanto, una serie de personajes de la política, el espectáculo y el deporte, liderados por el mismísimo presidente Sebastián Piñera, planean una conspiración para destruir a Kramer, ya que están hasta la coronilla de las burlas del imitador.

El protagonista, como ya lo había mostrado en televisión, no tiene ningún compromiso político con nadie, y el filme es extraordinariamente osado en poner como malos a personas como el Presidente, Rafael Araneda o el alcalde Zalaquet. Esto también demuestra la madurez artística de los autores y es un gran avance en la cinematografía nacional. En Estados Unidos no temen burlarse de personajes públicos, algo que en Chile es bastante difícil; la institucionalidad se respeta de manera casi religiosa, pero Kramer logra hacerlo con estilo e inteligentemente, algo que al respetable le encantará.

La película está llena de detalles geniales, como cuando Kramer entra a una comisaría y en la pared está la típica foto del presidente, aunque obviamente, personificado. También la edición de sonido es un aporte al filme. Hay varios elementos sonoros que intensifican una escena o la hacen más hilarante. Aquí se nota la mano de Sebastián Freund, un productor con larga experiencia en cine y televisión.

Los mayores peros del filme son que no pudo resolver algunas escenas claves, especialmente las que son más emotivas (se maneja muy bien la comedia, no tanto la tragedia) y algunos detalles de la producción, que aunque es espectacular para los cánones nacionales, igual deja vacíos. Pero todo esto es hilando muy fino.

“Stefan v/s Kramer” es sin duda la mejor comedia nacional de la historia, superando con creces los experimentos cinematográficos de otros comediantes nacidos en la TV (como Che copete) y sin lugar a dudas hará reir a carcajadas a los espectadores, desde la primera a la última fila.

© Por Juan Carlos Berner

Si quieres saber más detalles del filme, te invitamos a leer la entrevista que hicimos  al director y productor de la película en este link.