Llena de suspenso desde principio a fin, Fractura es capaz de incomodarte en todo momento al no saber qué es real y qué pasará en el camino de la trama. La cinta dirigida por Brad Anderson (El maquinista), es una producción de Netflix que no pasará desapercibida.

Fractura cuenta la hitoria de Ray Monroe (Sam Worthington), un hombre que tras celebrar frustradamente el día de acción de gracias, se encontraba viajando a su hogar con su señora (Lily Rabe) y su pequeña hija de 6 años. En el camino, salen del auto para que la niña vaya al baño y tras una serie de acontecimientos, la pequeña tiene un accidente al caer en una construcción. Por esto, sus padres inmediatamente se empeñan por llevarla al hospital más cercano, donde Ray vivirá la peor pesadilla de su vida…Al esperar solo en la sala de esperas, pasarán las horas y se enfrentará con que pareciera que a las dos mujeres de su vida se las tragó la tierra. Es allí cuando empieza el gran juego de esta entrega ¿dónde están? o ¿nunca estuvieron?

Jugando con la mente

En primer lugar, debo destacar la idea de la película, porque la pura trama a pesar de ser lenta en algunos momentos, logra atrapar al espectador con el solo hecho de querer saber la verdad, volviéndose casi un vicio el terminar de verla. El constante juego en el guión y en algunos puntos que comentaré más adelante, logran el efecto deseado, que quien vea la película dude en todo momento y haga sus hipótesis alrededor de la cinta, las cuales siempre serán más de una. No considero la idea del juego mental algo del todo original, lo hemos visto ya en otras películas como Perdida, pero sí creo que es una buena táctica en el cine, que siempre funcionará.

También, debo decir que un buen guión no es nada sin buenos actores y aquí sus actores fueron realmente creíbles todo el tiempo. Lily realmente es una sequísima, a pesar de lo poco que aparece a mí gusto, sigue mostrando que es una gran actriz y que nunca debes esperar menos de ella. Su seriedad y las emociones que plantea, solo basta con ver su rostro, ya que tiene un control absoluto de este, incluyendo de una de las partes más difíciles de controlar la emoción, los ojos. En el caso de Sam, tampoco me puedo quejar, de verdad hace un representación tan buena de lo que su personaje está pasando emocionalmente, que solo puedo decir que se notó en todo momento la liberación de estas emociones a través de su cuerpo. Si el colapsa, su cuerpo también.

¿Qué ves?

Una de las cosas más importantes en una película, es el uso del lenguaje audiovisual, todo debe decir algo, incluyendo la posición de los personajes en cámara. Creo que los juegos realizados desde este aspecto fueron los que debían ser, justos y precisos, ya que muchas veces acompañaba o mostraba de alguna manera lo que sentían los personajes. La cámara chueca, por ejemplo, representa el desequilibrio y termina siendo una base para entender todo por lo que está pasando el personaje. De verdad me gustó y creo que gracias a lo mismo, se logró causar el suspenso o tensión que se debían causar.

En algunos momentos, la posición de los personajes nos indican señales claves, como por ejemplo en qué debemos fijarnos de lo que estamos viendo. En la película se juega con eso, por lo que el nivel de distracción será mucho mayor.

Obviamente, no todo es cámara, en el suspenso hay algo muy clave…la música. En el caso de Fractura, este punto es uno de los que más me gustó, ya que destaca, te paraliza cuando debe y produce lo que debería producir, como debería pasar en todas las películas, pero no siempre es así.

Porque te hará dudar hasta de tú propia capacidad de deducir y te hará sufrir todo por lo que pasa el personaje (e incluso provocará shock en algunos momentos), Fractura es una entrega que no pasará desapercibida, dura lo que tiene que durar e incluso nos invita inconscientemente a reflexionar. Abre la mente y que no te engañe, porque en Fractura cualquier cosa puede ser la verdad.

Por Francesca Massone C.

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