Uno de los casos de desaparición más bullados de los últimos años llegó a la cadena de streaming por excelencia, Netflix. Se trata de la desaparición de la ciudadana canadiense Elisa Lam, hecho que ocurrió al interior de uno de los hoteles más famoso por las desgracias con las que cuenta, el Hotel Cecil. Situado en el barrio de “Skid Row”, en Los Angeles, Estados Unidos, el hotel registra un macabro historial de muertes, asesinatos, suicidios y desapariciones varias. No son situaciones paranormales tipo “hotel embrujado”, sino que son una seguidilla de desgracias que ocurrían diariamente. Algunos lo conocen como el “Hotel Muerte”. Aparte, el barrio en el que se sitúa es conocido por tener una población abundante de personas “en situación de calle”, en donde la pobreza se mezcla delincuencia, drogadicción y prostitución, albergando el hotel, por económicos precios, a muchos de ellos. Si hasta incluso el asesino en serie Richard Ramírez se hospedó en más de una oportunidad en el lugar.

¿Qué hizo a este caso en particular algo tan especial? La divulgación de un video de dos minutos de duración que muestra por última vez a Elisa Lam antes de su desaparición, dentro de un ascensor del hotel con un comportamiento tan bizarro como incoherente. El video, al viralizarse rápidamente, hizo surgir una gran cantidad de personas que comenzaron a realizar conjeturas con lo sucedido, algunos de ellos tomándoselo bastante en serio y comenzando indagaciones e incluso investigaciones por ellos mismos, la mayoría entrevistados en esta miniserie de cuatro capítulos.

La base del documental no reside en las imágenes de archivo (excepto por el video que es la gran atracción de la miniserie, claro está), sino que en las entrevistas que dan los verdaderos individuos que de alguna u otra manera estuvieron involucrados en el caso, así tenemos a los policías a cargo de la investigación, la Gerente del hotel, personal de aseo, y los Youtubers, estos últimos proliferaron en un gran número deseosos de primicias para lograr esos deseables likes y suscripciones a sus respectivos canales.

El desarrollo del documental es bastante parejo, sin muchos altos ni bajos, pero a veces puede perder la atención del espectador. Está bien filmado y editado siendo una buena obra visual, pero se extraña la utilización de imágenes de archivo o una acabada investigación como se acostumbra a recrear en este tipo de producciones.

Crime Scene: The Vanishing at the Cecil Hotel”, su nombre en inglés, es una miniserie en donde la historia tiene un potencial enorme y sigue captando la atención de quien vea el video, pero lamentablemente no está tan bien ejecutada. Merecía un desarrollo mejor.

Escrito por: ©Daniel Bernal

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