Netflix se ha preocupado de llenar su parrilla con producciones propias y de calidad. Transita por todos los géneros y de distintos sabores. No era de extrañar que también se preocupara de salir de lo convencional y apostar a un contenido más viral y digno de un Youtuber, eso sí, realizándolo de la manera más profesional posible. Así es como hoy tenemos “La Historia de las Palabrotas”, en donde aprenderemos del garabato gringo, ese que oímos cada 30 segundos en comedias, dramas, y varios géneros más. Imagino que a usted, como a mí, le gustaría aprender acerca del origen de nuestras groserías en español, mejor aún si es diversificado y clasificado por país, pero por mientras nos conformaremos (y trataremos de reír) con las palabrotas gringas, las Swear Words.

Advertencia: Este texto tiene palabras de grueso calibre.

La miniserie consta de seis capítulos de 20 minutos de duración. Cada episodio es dedicado a una mala palabra o grosería. Así, el orden es el siguiente: Fuck, Shit, Bitch, Dick, Pussy y Damn.

Cada capítulo es conducido por Nicolas Cage, muy venido a menos en estos últimos años y quien, sin duda, debe extrañar tiempos mejores. Cage realiza la introducción, aparece varias veces durante el capítulo y hace el respectivo cierre. Trata de caer en gracia, pero lamentablemente no le resulta.

La dinámica de cada capítulo está construida en opiniones de actores y actrices blancos y de color del medio norteamericano (asumo que famosos o al menos conocidos en su tierra), más algunos profesionales ligados a la literatura y a la medicina. Como la mayoría de los entrevistados están ligados al humor, la conversación acerca de la fea palabra de turno se hace de forma graciosa o al menos intenta serlo. El formato de las historias que se cuentan para explicar o determinar la etimología de cada palabra se realiza en base a animación, que es la que sustenta la parte visual de la miniserie. Se recrea una línea de tiempo, y muchas situaciones, gestos, personas conocidas, ciudades, monumentos, etcétera. Todo lo mencionado entrega como resultado una mezcla entre un gag de “Monty Python” y un programa de “Los videos más tontos del mundo”, ese que se ofrece en el canal “Tru TV”.

Al ser malas palabras de Estados Unidos, se menciona mucho chiste local que no se logra entender del todo, pero también es cierto que a veces de alcanza un humor más universal dado el insistente abuso de la palabra estudiada ya que es muy fácil llevarla a nuestra lengua. En cuanto a la duración de los capítulos estos no se hacen ni largos ni cortos, aunque creo que en algunos casos se podría haber ahondado un poco más, incluyendo, por ejemplo, más teorías de su etimología. También se mencionan muchas bandas de música, las cuales incluyeron estas palabras en sus canciones, sobre todo en el movimiento hip hopero de los años 90. Personalmente extrañé “Smack my Bitch Up” (Prodigy) en el capítulo acerca de las bitches, dado el alarde de tanto título conocido que incluía una mala palabra y que las llevó a la cima de los charts musicales.

Otra cosa que no podía faltar fue el sinónimo de algunas de las palabrotas pero en lenguaje soez, lo que en muchos países sudamericanos se conoce como “Póngale nombre al…”. Fue gracioso, pero no tanto. Como mencioné anteriormente, mucha palabra gringa.

Le recomiendo esta miniserie solo si usted es de risa fácil y lo pasa bien con la grosería ajena. Ahora bien, si usted es de esos que no le gustan las películas chilenas porque “dicen muchos garabatos”, entonces esta no es su serie. Y lo que sí recomiendo casi como una obligación es que debe verla en su idioma original (inglés) con subtítulos en español, y haga el ejercicio de escuchar el garabato y leer su traducción. Así se dará cuenta, más adelante, que el cine gringo está lleno de garabatos, y a nadie le incomoda por estos lados del planeta.

Escrito por: ©Daniel Bernal

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