Hace quince años atrás, una menor de preparatoria en Corea del Sur fue raptada desde su propio colegio, siendo encontrada muerta días más tarde. Este hecho llamó profundamente la atención de Park Hae-yeong, un tímido niño compañero de su clase. Y no solo ese hecho fue el más cercano que tuvo el menor con la muerte, sino que por la misma época perdió a su hermano mayor después de haber estado un tiempo en la cárcel por un crimen del que se manifestaba absolutamente inocente. Hoy, Park integra la policía, en la división de homicidios. Hasta que un día, y por azares que solo el destino comprende, el detective encuentra un walkie-talkie antiguo que estaba encendido y funcionando sobre un montón de trastos destinados a ser desechados. Lo que nunca imaginó fue que al responder esa llamada se estaría comunicando con el detective Lee Jae-han, quien le hablaba desde el año 1986… Con la ayuda de la jefa de la unidad, oficial Cha Soo-hyeon, se dedicarán a investigar casos sin resolver, contando con esta “ayuda” extra que viene desde el pasado.

Basada en crímenes reales que ocurrieron en la capital de Corea por esos años, la serie se emitió en el año 2016 por la cadena TVN de ese país, con gran éxito de popularidad. Y es que los elementos que podemos encontrar, como son el suspenso, humor negro, amor y esa pizca de ciencia ficción, le dan a esta serie de una sola temporada de 16 capítulos (70 minutos cada uno de duración) un hilo conductor interesante y entretenido de seguir. En su trama se parece mucho a otra serie coreana llamada “El Túnel”, de la cual puedes leer la crítica de mi autoría en este enlace.

Mientras mayor es el consumo de series coreanas, mayor también es el número de patrones que comienzan a aparecer en estas producciones. Acá nuevamente es un trío (“El Túnel”, “El Huésped Sobrenatural”) conformado por dos hombres y una mujer quienes arman el tridente protagónico. Lo potente de la historia tiene como base qué tan fuerte es la cohesión entre sus personajes. Y esto no quiere decir que deben ser amigos inseparables o llevarse de maravillas, son sus propios mundos personales unidos a lo que deben conseguir en conjunto lo que potencia la narrativa de la obra. Como en toda serie, existen elementos e historias paralelas que se van tejiendo alrededor de nuestros protagonistas, que ayudan a la estructura global del programa.

Uno de los puntos altos es la actuación de Cho Jin-woong, como el detective Lee Jae-han. Extraordinaria participación, quien logra momentos muy bien realizados capítulo a capítulo.

Si bien los capítulos son extensos, superando los 45 o 60 minutos que acostumbramos a ver en producciones occidentales, vale la pena seguir la suerte de estos detectives y su relación con el hombre del pasado. ¿Por qué se produjo la comunicación? ¿Dónde trabajaba el detective Cha? ¿Cuánto puede modificar el futuro (presente para nosotros) en hechos policiales que logre descifrar dada la ayuda que recibe desde el futuro? Interesante propuesta dado que la relación de los policías se enmarca en eso, en aprovechar la ventaja que se tiene al comunicarse con el futuro para saber fechas y lugares en donde se cometerán asesinatos. Hasta temas de moral podríamos debatir de cara a esta fabulosa posibilidad.

En Corea se filma en serio. Como he mencionado en otros artículos basados en series provenientes de este país, ya quisieran productoras de todo el mundo filmar como lo hacen ellos. Simples, elegantes, simétricos, coloridos, buenos guiones, música y actuaciones. Hasta el momento no ha habido serie coreana que defraude.

Disponible en Netflix, “Signal” es una gran serie que logra atrapar desde el primer capítulo, cuenta con una excelente producción, y quien sabe si se filmará una segunda temporada.

Espero que sí.

Escrito por: ©Daniel Bernal

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