Crítica de teatro: Loco

Una buena obra de teatro te llena el alma. Cuando te estás preparando para asistir a ese templo de las artes para presenciar la obra que escogiste con anticipación, ya vas con un humor diferente. Claro, puede pasar -y me ha pasado- que la obra o no era lo que esperaba o definitivamente no cumplió con el entusiasmo temprano. Entonces, tanto en cine como en teatro, juramenté no ver tráilers de películas ni reseñas de obras teatrales, sino que lograr que todo lo que mis sentidos reciban de esa experiencia visual y auditiva sea una completa novedad, que todo sea sorpresa… y me ha ido muy bien desde ese entonces.

La obra “Loco” que presencié en CorpArtes, es una tremenda expresión teatral. Poprishchin es un funcionario de una Municipalidad quien está encargado de la fotocopiadora -“el hombre Copy” como se dice a sí mismo-, quien está enamorado de la hija de su jefe (el Alcalde), y además, comienza a presenciar eventos surrealistas que no logra explicar. Todo eso deriva en una locura de la cual él no desea salir, sino que se deja llevar hasta donde su mente sea capaz de volar.

“Loco” es una obra de marionetas de la chilena Tita Iacobelli y la belga-rusa Natacha Belova, inspirada en la obra “El Diario de un Loco” del dramaturgo ruso de origen ucraniano Nikolái Gógol (“Almas Muertas”, 1842). La puesta en escena es extremadamente minimalista, con un escenario completamente negro en donde solo hay una cama, su protagonista y las dos mujeres que dan vida al personaje, quienes utilizan una impresionante destreza para mover y hacer interactuar al muñeco. Las voces y cantos son realizados en el momento, y la música incidental es de una gran factura, siendo otro de los puntos altos de la obra.

Poprishchin logra una inmediata empatía con el público, quienes son testigos de esta bola de nieve mental que comienza con un descontento laboral y una pena de amor, hasta el descabellado autoconvencimiento al que puede llevar la mente humana. En esa sintonía es que se nota el impecable trabajo de la compañía, ya que intencionalmente (y por un obvio impedimento físico) sus coreógrafas no intentan esconderse tras el muñeco, pero aún así logran mimetizarse en el escenario y dejar al maniquí como el verdadero protagonista. Asimismo, en algunos pasajes se aprovecha de muy buena manera la técnica del Teatro Negro, para hacer flotar algunos objetos que podemos ver a través de los ojos del protagonista.

“Loco” estará pocos días en CorpArtes ya que luego la compañía sale de gira, por lo que, si quieren seguir un consejo de este servidor, háganse un cariñito en el alma y vayan a presenciar a este loco personaje. No se van a arrepentir.

Ficha artística

Dirección, dramaturgia, interpretación: Tita Iacobelli

Dirección, dramaturgia, escenografía y marionetas: Natacha Belova

Interpretación: Marta Pereira

Coreografía, mirada exterior: Nicole Mossoux

Creación de iluminación: Christian Halkin

Marionetas: Loïc Nebreda

Creación sonora: Simón González

Producción: Javier Chávez

Coproducción: Fundación CorpArtes, Théâtre National Wallonie-Bruxelles, Théâtre de Poche Bruxelles, L’Atelier Théâtre Jean Vilar Louvain-la-Neuve, Maison de la Culture de Tournai, Festival Mundial de Marionetas de Charleville- Mézières y ThéâtredelaCité – CDN Toulouse Occitanie

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