Hace pocos días salió en las noticias que una serie chilena había ganado el Emmy Internacional a mejor serie corta… y no la habían dado en ningún canal de televisión abierta. Sólo fue transmitida a través de canal 13 cable y, la verdad, es que muy pocos habíamos escuchado de esta serie.

La noticia se dio justo en medio de una de las mayores crisis sociales que ha vivido el país; no tengo que explicarles en qué momento histórico estamos. Sólo que, ante la repetición de una parte horrible de la historia, decidí, que no podemos revolucionarnos sin conocernos. Que tenemos que dejar de ver a los gringos como los reyes (y a los japoneses, de ellos también está embarrada nuestra identidad). Así que… a pesar de que no me gusta mucho sufrir, decidí ver esta joya que los canales de televisión abierta decidieron no transmitir.

“Una historia diferente” es una serie de 16 cortos de no más de 5 minutos, que cuenta las historias de Detenidos Desaparecidos durante la dictadura de Pinochet. Dieciséis cortos que, si está muy sensible con el contexto nacional, no le recomiendo que vea. Porque son devastadores. Porque abren una herida que aún no estaba cerrada y ha vuelto a sangrar. Técnicamente, son hermosos; tiene un intro muy “The Walking Dead” que encontré espectacular, quizás un poco salido del tono de la serie, pero de verdad hermoso. Bien dirigido, buena foto, bien actuado… nada que envidiarle a cualquier producción gringa. Pero lo más importante: tiene NUESTRA historia. Una historia que por años nos negamos a ver, y que todavía produce odiosidades en distintos sectores de la sociedad. Bueno… una historia necesaria.

¿Y por qué es necesaria? Recuerdo que poco tiempo antes de que el país entrara en crisis, los cineastas tuvieron su propia crisis, por recortes de presupuesto en la cultura y porque el Banco Estado iba a dejar de financiar una parte importante de las realizaciones audiovisuales de Chile. Leí mucha gente alegrándose por ello…. Que siempre ganaban las mismas historias, que en Chile sólo se filman historias relativas a la dictadura. Y, aunque no es así, creo que está bien, TENEMOS que seguir retratando la dictadura, contando las historias y hacernos cargo de ese pasado negro y triste, porque es una cicatriz en la historia de Chile, es parte de nuestra identidad, esa que nos cuesta tanto encontrar porque nos la arrancaron desde el colegio y que nos parece tan ajena cuando aparece en la tele o en el cine. Es una historia necesaria, porque se está repitiendo, con prácticamente los mismos actores, con prácticamente las mismas técnicas de confusión. Esta vez, tenemos la tecnología de nuestro lado… los que vivieron la dictadura no la tuvieron, pero aún así, lograron contar sus historias.

Es un imperdible. Para reafirmar las cosas que uno ya cree y pensar que, aunque por muchos años estuvimos callados y muchos de esos familiares no vivieron para ver la justicia, hacernos cargo del dolor tiene que ser una luz al final del túnel y no una razón para meternos más en el fango. No la vea para odiar, véala para entender por qué todo lo que está pasando es y será siempre necesario.

Esta miniserie y un montón de obras hechas en Chile merecen justicia. Se puede ver de forma gratuita en www.ondamedia.cl, en la página del CNTV  y en Youtube .

Por

Gaby Potter.