Cada cierto tiempo aparece algún documental que nos recuerda que la realidad está repleta de historias tan impresionantes e insospechadas que la vida no parece la vida, sino una ficción bien aceitada  con los giros dramáticos más inesperados.

Hace algunos años “Searching for Sugar Man” impactaba con la vida de Sixto Rodríguez, un músico que después de publicar su primer disco en Estados Unidos y fracasar rotundamente, se retiró y comenzó a trabajar como maestro de la construcción. Lo que él nunca supo es que misteriosamente su disco llegó a Sudáfrica y se convirtió en el emblema de la generación de los 70, acompañando todos los cambios políticos y sociales de ese país. Así, mientras Sixto mordía el polvo y pasaba penurias económicas en el más absoluto anonimato, en Sudáfrica disputaba los primeros lugares con The Beatles y se convertía en leyenda.

En un mundo pre internet ambos universos nunca se cruzaron.  En Sudáfrica creían que Rodríguez era un artista planetario tipo Michael Jackson, en Estados Unidos el músico se retiraba con pena y sin gloria para siempre de los escenarios. Eso, hasta que el director del documental conectó las dos vidas de Rodríguez y nos expuso una historia extraordinaria sobre las ambigüedades del éxito y el fracaso.

Mucha de esa épica, aunque en un plano más íntimo, aparece en “Descubriendo a Vivian Maier”. La compra de una caja de negativos en un remate de antigüedades es la puerta de entrada para John Maloof a la misteriosa vida de una mujer, que sin saberlo fue pionera en la fotografía urbana.

vivian Maier

Maloof cae rendido ante la fuerza de las imágenes de Maier y comienza a averiguar quién era esta autora tan prolífica y por qué su obra parecía estar sepultada en la ignorancia y el olvido. La primera sorpresa fue que no se trataba de una profesional, sino de una niñera aficionada a la fotografía, que vivió entre Chicago y Nueva York y  nunca había sido descubierta.

En el transcurso del documental, los espectadores  presenciamos (y compartimos) el asombro de fotógrafos profesionales que al examinar la obra descubren que se trata de verdaderas joyas. Con sorpresa varios colegas la comparan con leyendas como Robert Capa o Diane Arbus, sentenciando que si ella hubiera publicado habría sido muy reconocida en su época. ¿Por qué no lo hizo entonces?

Aquí es donde emerge la particular personalidad de esta mujer. Vivian era extremadamente reservada, nadie supo de su pasado ni sus vínculos familiares. Una mujer soltera que cambiaba de casa constantemente y que nunca revelaba nada de su vida privada. Era una nana eficiente, no particularmente amorosa con los niños, pero sí muy cuidadosa. Por eso sus patrones y vecinos hacían vista gorda a sus excentricidades.

A los ojos de la época, Vivian era la “loca de la cámara”, no iba a ninguna parte sin ella, ni los paseos en bicicleta ni las compras en el supermercado se escapaban a su obsesión. Sin embargo nadie nunca vio sus trabajos, tampoco supieron de su sensibilidad o de su afinado ojo para capturar instantes reveladores en medio de la rutina.

El realizador logró encontrar 150 mil negativos y varios cientos de rollos aún sin revelar. La sensación de encontrar un tesoro aparece nítida en esta película documental y lo curioso es la negativa de la institucionalidad a darle una oportunidad a la obra por no provenir de un nombre famoso.

Pero John Maloof no se dio por vencido,  contactó a  los niños (hoy adultos) que Vivian cuidó, logró ubicar a su único pariente vivo y tuvo acceso a todas las pertenencias que ella dejó al morir. Con estos testimonios, más sus fotografías, entramos a flashazos al humor, la sensibilidad, la genialidad y finalmente la locura que la consumió durante sus últimos días. Un artista completa. Una genio, sumergida en las profundidades de la soledad y el silencio.

“Descubriendo a Vivian Maier” es un documental fascinante, que nos interpela respecto a la memoria y el legado de un personaje anónimo, que contra todo pronóstico tenía mucho que decir. También genera reflexión sobre el destino de la fotografía hoy en día, donde la instantánea urbana es pan de cada día. En este aspecto, el talento y la mirada irónica  de Maier brilla mucho más.

Notable resulta el obstinado deseo del realizador de dar un lugar en el mundo a esa mujer alta, distante y enigmática que recorría las calles con su cámara en el cuello y dos niños de las manos.

No pierdas la oportunidad de zambullirte en su universo, durante este mes es posible ver este documental en HBO, DirectvPlay y en el Centro Cultural de Las Condes. Además hasta diciembre se puede ver la obra de Maier en vivo y en directo en la exposición del Centro Cultural Las Condes y en Espacio ArteAbierto de Fundación Itaú, Realmente imperdible.

Por @aldusvidal