ADVERTENCIA: este artículo contiene spoilers de los dos episodios de la nueva temporada de “Doctor Who” e información que solo los viajeros en el tiempo deben conocer.

Arrogante como William Hartnell. Bufonesco como Patrick Througton. Sarcástico como Jon Pertwee. Infantil como Tom Baker. Inseguro como Peter Davison. Inestable emocionalmente como Colin Baker. Cruel como Christopher Eccleston. El nuevo Doctor, interpretado por Peter Capaldi, tiene mucho de los doctores clásicos anteriores, y también mucho de sí mismo. En ocasiones, incluso parece tener algo de su colega, el Doctor Gregory House.

Esta nueva etapa ha marcado un giro radical. Atrás quedaron el encantador David Tennant y el bondadoso y angelical  Matt Smith. Ahora estamos conociendo una nueva etapa de “Doctor Who”, con un protagonista totalmente diferente, con una compañera que, pese a haber conocido todas sus encarnaciones anteriores, caras y personalidades,  parece no poder adaptarse a este nuevo Doctor, outsider, enigmático, incómodo.

La química con Clara está tornándose bastante extraña. En primer lugar, no viaja con el Doctor, sino que este la pasa a buscar cuando la necesita, estableciendo una relación del tipo Ogú y Mampato. Segundo, Clara ya no parece disfrutar las aventuras con el Doctor, quien la saca de su mundo racional y simple para arrastrarla a lugares exóticos que antaño habría visitado con gusto.  La mayoría de los acompañantes de la nueva serie viajaba de buena gana en la fantástica TARDIS. Ahora, Clara parece comportarse como una niña a la que el juguete ya le aburrió. Parece más enfocada en su carrera como profesora en el Coal Hill School (En donde trabajaron Barbara e Ian y en el que estudió Susan). Con un Doctor más viejo con el que Clara ya no puede coquetear ni fantasear, todos nos esperábamos una relación paternal del tipo Sylvester McCoy-Ace, sin embargo, ha resultado ser todo lo contrario: el Doctor es quien necesita de la guía y orientación de su compañera, y al parecer, el nuevo ciclo de regeneraciones ha traído consigo muchos efectos adversos que no a todos les parecerán óptimos.

Es curioso como Moffat juega con nuestras mentes, se “Moffat” de nosotros” (¡Y e galardón de este año para el juego de palabras más imbécil es para Felipe Tapiaaaa!). El año pasado todos esperábamos ver en Jon Hurt un Doctor más oscuro, sin embargo, acabó tornándose profundo, sensible,  hasta humorístico. Capaldi, en cambio, ha resultado ser más oscuro que cualquiera, desconcertando a todo el mundo. Dejando  morir personas y engañándolas (Undécimo habría agotado todas las posibilidades para salvar al soldado), escondiéndose  tras de quienes disparan para ponerse a salvo, y poniendo en riesgo a sus acompañantes, el Duodécimo es como ese amigo que no veías hace tiempo y que al verlo nuevamente y lleno de expectativas, está demasiado cambiado y no es como lo recordabas.

El primer episodio, Deep Breath,  demostró que la era Smith había acabado y comenzaba una nueva. Un villano bastante característico que podría haber evocado a un antagonista de la serie clásica o también la nueva, fue el primer reto al que enfrentó un nuevo Doctor errático, absurdo y que no sabe dónde está parado, en violento contraste con los dos encantadores antecesores. Todo el tiempo la serie está intentando ser clásica e innovadora al mismo tiempo, y hasta ahora con buenos resultados.

Suena lógico. Cuando una serie lleva siete temporadas, sin contar las 26 de la serie clásica, es natural que haya que renovarse para no caer en lo repetitivo. Doctor Who siempre ha sido así. Cierra etapas y no suele estirar los chicles. Atrás quedaron las historias de Rose, Donna, Amy y Rory, River Song, y sería absurdo intentar resucitarlas, entonces es mucho más sensato buscar nuevos horizontes narrativos. Por eso el segundo episodio, Into the Dalek, trae de vuelta a los enemigos más clásicos, aunque como de costumbre, Steven Moffat no les da el tratamiento y respeto que semejantes villanos han tenido siempre.  Habrá que esperar bastante, parece, para que los cyborgs más temibles vuelvan a ser el azote del Universo. Tampoco pudimos saber a ciencia cierta si en este episodio el Doctor estaba tratando de salvar el día, divertirse un poco o simplemente improvisaba sobre la marcha.

Lo que no me acaba de gustar es la nueva introducción, demasiado cliché, con relojes y planetas, como si a estas alturas del partido nos tuviesen que decir que el Doctor viaja por el tiempo y el espacio.

La mayor incertidumbre es, sin duda, Clara ¿Qué pasará con el personaje? ¿Cerró también su etapa la Chica Imposible? Es obvio que el Doctor actualmente la necesita para arreglar su desaguisado mental, pero ¿Y cuando ya no dependa de ella? Se nos ha sugerido levemente que ella ya ha fijado sus ojos en alguien más, y parece más adaptada a su rutinaria vida social en Londres y su carrera docente, que interesada en viajar con el Doctor en la TARDIS. Aunque claro, todo esto son meras especulaciones, y ya se han sacado de la manga a un villano que parece estará presente a lo largo de toda la temporada ¿Será esta villana la responsable de que el Doctor haga un llamado a concurso público para buscarse nueva compañera? Esperemos que no.

© Por Felipe Tapia, el crítico que ha sabido ganarse tu afecto.