Una de las razones por las que Philip Seymour Hoffman destacaba en su trabajo era, entre otras cosas, por su habilidad de encarnar personajes cuya característica principal era, irónicamente, mover la historia desde lejos y pasar inadvertido ante la audiencia. Pero hubo veces en las que uno de sus personajes robaba escenas. En esta oportunidad, Juan Carlos Berner nos explica cómo Hoffman pudo dejar huella en una de las franquicias más importantes del cine de acción.

El mejor villano de

“Misión: Imposible”

Philip Seymour Hoffman tuvo una carrera muy prolífica, con roles muy distintos que demostraron su capacidad histriónica y su camaleónico talento. Es notable además que a pesar de ese don, mayoritariamente hizo personajes secundarios y pocas veces protagónicos, incluso después de haber ganado el Oscar por “Capote” (2005).

Un filme que me interesa rescatar en este artículo grupal es “Misión: Imposible III” (2006), tal vez una de las películas más comerciales que hizo. La destaco, primero porque soy un gran fan de esta saga, que inspirada en la popular serie de TV de los años sesenta ya lleva cuatro películas. Filmes bien hechos, adrenalínicos, y que logran entretenernos como lo haría la mejor montaña rusa. No es casualidad que grandes directores hayan estado detrás de la cámara en cada una de ellas. Desde la primera, dirigida por Brian de Palma, seguida por la versión de John Woo (en su mejor momento creativo), la tercera dirigida por el taquillero y talentoso J. J. Abrams y la última dirigida por el dos veces ganador del Oscar Brad Bird.

De estas cuatro películas, el espectador se acuerda básicamente de su protagonista, el inagotable agente Ethan Hunt (Tom Cruise), pero pocos se acuerdan de los villanos de cada una. Sin embargo, justamente el más memorable de todos es el interpretado por Hoffman en “Misión: Imposible III”, Owen Davian.

La película en su momento fue muy criticada porque no se entendía bien cuál era el motivo que guiaba la historia. Todo gira en torno a encontrar algo llamado “La pata de conejo”, un dispositivo que el espectador jamás sabe para que sirve. Este recurso narrativo (y permítanme el paréntesis), es el mismo que el gran Hitchcock denominó McGuffin, es decir, un elemento que servía como excusa para contar una historia, aunque este elemento en sí no fuera relevante. Y en esta película el recurso funciona de maravilla. Da lo mismo qué cosa es “La pata de conejo”; lo importante es ver como el agente Hunt hace cosas imposibles por encontrarla.

Volviendo al tema. Hay que decir que esta es la cinta donde el malo de turno tiene una riña personal con Ethan Hunt ya que secuestra a su esposa para intercambiarla por “La pata de conejo”, y puede ser que eso influya en que uno recuerde más a este villano por sobre a los otros, en una saga donde todo está hecho para que se luzca Tom Cruise.

Sin embargo, y a pesar de estos esfuerzos, en la tercera película Hoffman pesa más que el eterno galán. Desde la primera escena, donde vemos a Davian amenazando con matar a la esposa del agente del FMI, o aquella donde Hunt abre la puerta del avión en pleno vuelo y está a un paso de dejarlo caer, o la más célebre de la película, cuando el agente Hunt se pone la máscara y se disfraza de Davian, en una escena donde el director juega con el público al hacer el cambio de actores en una fantástica toma “sin cortes”, la atención está puesta inevitablemente en Davian.

Efectivamente. En esta “Misión: Imposible”, Hoffman le roba la película a Cruise sin lugar a dudas. Y eso no es poco en una cinta donde, como hemos dicho, todo se hace para que se luzca este último. “Misión: Imposible” ES Tom Cruise (aún cuando en la última se esforzaron por hacer una película más coral), pero obviamente no hay historia si no hay un buen villano al cual derrotar y en la 3ra encontramos al más potente.

Owen Davian no es el personaje más memorable de Philip Seymour Hofmann, evidentemente, pero es el mejor antagonista de una de las grandes sagas de acción del cine. Un gran villano interpretado por un tremendo actor al cual todos echaremos de menos.

Por ©Juan Carlos Berner

Les dejo la escena del avión que les comenté. En solo 3 minutos les quedará claro el poderío interpretativo de Hoffman y como domina la acción frente al personaje de Tom Cruise (está en ingles):