Entrar a las oficinas de Chilemonos, festival que se realiza entre el 5 y el 10 de mayo de este año, es similar a entrar a esas oficinas que uno ve en los making off de las películas de animación. Un pequeño grupo de personas en una sala llena de computadores, donde en las murallas se mezcla información, con pósters del festival y algunas películas, mientras en las mesas hay muchos muñecos de reconocidos largometrajes. La verdad es que me dio un poco de envidia no trabajar en un lugar así. Allí me recibió Erwin Gómez (aunque prefiere que lo llamen simplemente “Wilo”) director, y uno de los fundadores de Chilemonos, el festival de animación más importante de Chile, y que ya se consolida como uno de los grandes dentro de Latinoamérica. En la conversación Wilo me contó sobre el festival, y me dio a conocer su clara visión sobre la industria de la animación chilena.

Partamos con un poco de historia: ¿Cómo nace Chilemonos?

Esto partió hace unos seis años, en un momento en que la animación chilena estaba experimentando un crecimiento enorme y por otra parte los festivales donde se recibía animación, que generalmente eran mayoritariamente live action, programaban las cintas animadas los sábados en la mañana. Entonces era súper importante tener un espacio propio, a una escala y un tamaño que fuera representativo de lo que estaba pasando. Ahí surgió la idea de Chilemonos. Nosotros no queríamos partir chicos, con una salita en un cine, sino que diseñar un proyecto que naciera grande y de carácter internacional. Para eso, dos años antes comenzamos con una muestra itinerante por toda Latinoamérica y Europa. Producto de eso, mucha gente nos pidió venir a Chile a traer sus producciones, y así comenzamos. Luego de eso se armó el primer festival, donde partimos con competencia e invitados de primer nivel, como Carlos Saldanha (director de “La era del hielo” y “Río”). Partir con él fue muy importante, porque es un director latinoamericano (brasileño) que estaba haciendo cosas en Hollywood y que estaba haciendo una película ambientada en Brasil.   Además, la verdad es que a mí me parecían aburridos los festivales live action. Mucho ego, mucha alfombra roja, mucho auto; no era  para nosotros  un lugar natural para crecer. Así partió Chilemonos.

¿Actualmente cuánta gente trabaja organizando el Festival?

Todo el año trabajamos 5 o 6, pero en la temporada del Festival contratamos gente extra. No somos muchos pero es gente súper potente.

Ustedes funcionan como una fundación, la fundación Chilemonos ¿Por qué hacer el trabajo desde esa figura y no por ejemplo como una productora?

Lo que ocurrió es que desde el primer año todo el mundo quería un mercado de animación para Chile. En el tercer año ya teníamos el mercado; luego era importante una plataforma laboral porque hay muchos animadores, y de ahí nació el Reel Day (Reel day online a partir de este año) que es una plataforma internacional para que los animadores den a conocer su trabajo. Después nos empezaron a pedir muestras desde todo Chile, así que la estructura de festival se nos hizo insuficiente para el nivel que estaba alcanzando Chilemonos.

Somos una fundación dedicada al desarrollo y difusión de la animación chilena. La fundación nos permite manejarnos mejor desde el punto de vista administrativo y con un grupo mayor, a distintos niveles y poder así cubrir de manera más amplia las tremendas necesidades que tiene la animación, algo que escapa a lo que puede hacer una productora que desarrolla un festival una vez al año.

Cuéntanos de las otras iniciativas que hacen y que están asociadas al Festival.

Nuestra competencia está en todo Chile, por eso si tú ves la publicidad dice “En su Chilemonos más cercano”, porque estamos en varias ciudades. Los niños en sus colegios votan en la competencia latinoamericana de series. El año pasado votaron 19.000 niños y este año serán más, sobre los 20.000. Entonces el Festival es algo más que algo que ocurre en el GAM o en un lugar específico. Chilemonos ocurre en varias plataformas a la vez.

Así por ejemplo está Animacción, que hace difusión todo el año dentro de Chile y en el extranjero.  Al mes estamos en el país en 3 o 4 lugares, y paralelamente, solo este año, estuvimos en Portugal, México y Argentina.

También está la revista Solomonos magazine. Ahí podemos hablar sobre la historia de la animación, de los guionistas, de los artistas que trabajan en animación, todo un mundo que no estaba en ninguna parte. No había ninguna revista que celebrara sus triunfos o manifestara sus preocupaciones. Siempre la animación estaba radicada en hablar de algún largometraje de alguna major pero nada más. La revista está en 3 idiomas (inglés, portugués y español) y las grandes revistas internacionales  nos leen y nos piden información. Así por ejemplo ellos pueden saber de lo que hacen animadores chilenos, como el proyecto “La vida de un oso”, de la cual hicimos un reportaje en extenso. Y por otra parte es que Solomonos magazine ha marcado la pauta de la prensa en cuanto a animación en Chile, de alguna manera conducimos el interés de acuerdo al actual desarrollo de la animación chilena.

Por último está el Reel day, que es una plataforma laboral, donde tu metes tu reel, tus datos y así estés vinculado a toda Latinoamérica. Así las posibilidades de trabajo para un animador se multiplican.

También está el MAI…

El MAI yo diría que es más grande que el festival. Este año tenemos 40 invitados, estudios de toda la región incluyendo a Nickelodeon, Cartoon Network, y a todo Brasil este año. Nosotros no somos pudorosos con que nuestro trabajo tiene funcionar tanto en lo artístico como en los negocios; la animación tiene eso en su ADN. Nos gustan los premios pero nos gustan más los cortes de tickets. Imagina estar 4 años encerrado haciendo un proyecto y que no lo vea nadie. Nosotros necesitamos mercado,  y ese es un rol importante del MAI.

Ahí hay una diferencia importante con algunos realizadores que dicen que no les importa  estar en las grandes cadenas de cine…

Hay muchos que hacen audiovisual para alimentar el ego, mientras nosotros hacemos audiovisual para alimentar nuestra familia. Eso marca una diferencia radical.

¿Cómo gestionan la visita de artistas de primer nivel internacional, como los que traen cada año?

Una de las mayores gracias del festival es que participamos de una red internacional de festivales. Somos como una familia. Eso te mantiene actualizado de lo que está pasando. Los invitados de un festival luego quieren estar en el otro. Tú te encuentras a los grandes directores en esos festivales y los invitas. Además todo depende de la fase en que estén los directores; la mejor es cuando tienen que promocionar sus películas. Por ejemplo Carlos Saldanha vino cuando estaba promocionando “Río” y ahora Peter Lord viene a promocionar  “Shaun the Sheep” que es la gran apuesta de los estudios Aardman Animations en este momento.

Y otra cosa que nos ha jugado muy a favor es que quienes han venido se han ido hablando muy bien del festival.

¿Ustedes buscan ser un festival aún más masivo?

Inevitablemente estamos destinados a la masividad. El próximo año tendremos funciones al aire libre. Este no es un festival para los animadores, sino para el público. Si te fijas cada año las películas más exitosas son las de animación, y después la gente busca la polera, y los juguetes. Después buscan el making off, el DVD y el Blu-ray. La animación es parte de la cultura familiar, cuando creces quieres seguir viendo animación, siempre va a haber una para ti. Inevitablemente nos vamos a convertir en un festival masivo, familiar.

Estamos muy felices porque este año estamos auspiciados por Andes films, y ellos han visto en el festival un espacio para lanzar sus productos audiovisuales de calidad mientras nosotros podemos traer a nuestros invitados y hacerlos coincidir con estrenos. “Shaun the sheep” se estrenará en el festival, pero a las salas llegará recién en septiembre.

¿Qué falta para que en Chile haya producciones cinematográficas de animación que sean éxito en la taquilla?

Una película de animación de Hollywood tiene un presupuesto de cientos de millones de dólares y cuenta con una publicidad muy grande. Si tú caminas ves en los paraderos de micro y en todas partes la publicidad de esas películas, entonces es muy difícil competir contra eso. Pero también hay factores creativos en juego. Por ejemplo está el efecto espejo, a la gente le gusta verse. Yo recuerdo de la serie “Diego y Glot”, que a la gente le encantaba verse en cosas como la venta del chocolito en la micro, se identificaba con eso y así el programa marcaba 20 puntos de rating.

Hoy en Chile se están preparando 5 películas, todas esperando ser exitosas. En Argentina el año pasado estuvo “Metegol” de Campanella con un presupuesto de 10 millones de dólares, hay producciones preparándose en Perú, en México se acaban de terminar dos películas. Todo eso hasta hace 5 años no pasaba. Ahora, competir con las grandes producciones norteamericanas es difícil, aunque no imposible. Los estudios chilenos han mejorado una enormidad, y hay muchos proyectos con un estándar muy superior a lo que se hacía hace algunos años, gracias a la co-producción.

¿Cuáles son tus expectativas para el festival 2015?

Estar más cerca del corazón de la gente. Queremos que el público aumente, que vea cortometrajes, o películas que no son Disney. Hay que luchar un poco contra esa inercia del público que no está acostumbrado a ver esas cosas. Este año tenemos la confianza de que la gente va a dar ese paso. Y bueno, que la gente que no conoce el festival lo descubra.

Para terminar. ¿Cuál es tu película de animación favorita?

“El Gigante de hierro” (Brad Bird), que con mi hijo la he visto cien veces. Amo esa película. Tuvo la mala suerte de que salió junto con “La amenaza fantasma” y no es tan conocida. Para no remontarme en el pasado este año me emocionó profundamente “Song of the sea” (Tomm Moore) y el año pasado “O Menino e o Mundo” (Alê Abreu) que es maravillosa. Es una película que te cambia la percepción del tiempo, porque comienza y ya se terminó, parece que dura cinco minutos aunque dura hora y media. Y gracias al festival pude cumplir uno de mis sueños que fue conocer a  Shinichiro Watanabe, director de la serie “Cowboy Beboop” que tiene capítulos increíbles.  Y de las norteamericanas me gusta “Toy story”, “Bichos” y  “El príncipe de Egipto”, que es la primera de animación de Dreamworks animations y fue hecha por todos los que se fueron enojados de Disney.

© Juan Carlos Berner

En Twitter: @jcbernerl