La psicología canónica plantea que la personalidad de un psicópata no es un solo modelo inamovible, y existe más de una manera de desarrollar este famoso trastorno social mental. Aunque los patrones más recurrentes son una nula empatía por el resto, egocentrismo, incapacidad para aprender de la experiencia, un carácter desinhibido y un conjunto de valores que difiere del convencional en una sociedad, la cultura popular ha enriquecido y agregado más atributos a esta condición, retratando a los psicópatas como gente fría, calculadora, desalmada, con gustos raros, manipuladores, insensibles, carismáticos, inteligentes, reprimidos y desadaptados. Tales características no son del todo falaces, sin embargo podrían estar o no presentes en una persona que padezca de este mal. Comúnmente se asocia la psicopatía a la violencia, sin embargo pueden existir muchas personas de rasgos psicopáticos y no manifestar en toda su vida comportamiento hostil o violento.

Estamos acostumbrados a asumir más patrones en los  psicópatas de la literatura y el cine: Una personalidad vengativa, coleccionista compulsiva, cosificadora, patriarcal, misógina, o con una figura materna conflictiva. Freddie “El Coleccionista”, Frank Zito, Norman Bates, John Doe, son ejemplos de estas personalidades en las que el psicópata “colecciona” pecados capitales o cabelleras de mujer, no tiene remordimientos, tiene cambios bruscos en su personalidad, y arrastra una infancia complicada que le llevó a ser lo que es.

Jean Baptiste Grenouille de “El Perfume” se ajusta condenadamente bien al arquetipo. Pero en este subyace una metáfora visible (U olfateable) de un rasgo que lo define indiscutiblemente como psicópata. También cosifica a las mujeres, y les corta el pelo, pero no a la manera de Frank Zito. Lo hace para extraerles el olor ¿Por qué? Porque Grenouille no tiene olor, y quiere hacerse un perfume con lo mejor de lo mejor de las esencias del mundo ¿Qué significado puede tener el olor? El olor es la esencia, es decir, el alma. Grenouille no tiene olor porque no tiene alma. Así que tiene que robar las de otros.

Frío, insensible, calculador, ve a las demás personas como medios para conseguir un fin, y cuando ya no le sirven más, una horrible desgracia cae sobre todas ellas, como si el talentoso perfumista tuviese facultades sobrenaturales para desatar la desgracia en sus víctimas y no dejar cabos sueltos.

Comúnmente se dice que los psicópatas no tienen emociones. Pero sí las tienen, lo que sucede es que no suelen demostrarlas, o tienen una personalidad insensible. Pero Grenouille es la versión exagerada de lo que es una condición médica real. Y por supuesto, se nos muestra como una persona sin alma, metaforizando ese rasgo – o carencia de rasgo- en la falta de olor, de esencia. Las demás personas advierten esa falta y por eso el protagonista de la historia les incomoda y repugna, porque saben que algo no anda bien con ese fulano.

En muchos aspectos Grenouille se comporta como un animal: instintivo, visceral, actúa por instuición y se encuentra por encima (¿O debajo?) de las normas básicas de la moral ciudadana. Tiene una leve preocupación por algunos instintos básicos como supervivencia, alimentación, pero el instinto sexual parece reprimido a suprimido por su ausencia de alma, que puede ser una consecuencia de su nula empatía con el resto. Como dijo Sócrates: “Así como puedes verte reflejado en el ojo de una persona, un alma necesita verse reflejada en otra alma para conocerse”. Si Patrick Bateman es un psicópata perfectamente ajustado al mundo en el que vive, Grenouille  es un completo desadaptado, no encaja, el único aspecto del mundo que le interesa son los olores, lo demás es prescindible. Además, pese a que haya crecido, en ciertos aspectos sigue siendo el niñito torpe, callado e inexperto que nació en las pescaderías más pobres, intentando sin éxito entender un mundo que le fue negado desde un principio.

Jean Baptiste Grenouille no es un prodigio intelectual como estamos acostumbrados a ver a los psicópatas del cine. Solo tiene un talento natural pero es incompetente en la mayoría de los aspectos de la vida: No tiene encanto natural, no tiene habilidades sociales, inteligencia, o destreza física. Es, si retomamos todo lo anterior, una mezcla entre psicópata, niño tarado, y bestia salvaje. No entiende el mundo e intenta entenderlo a través de su sentido más desarrollado: el olfato.

Sería difícil juzgarlo como una mala persona ¿Verdad? Porque como psicópata, posee otras reglas morales; como niño, no es consciente de la maldad de sus actos; y como animal, actúa por instinto. Quizá ese sea el motivo por el que carece de alma.

Fuente imagen: firstshowing.net

© Por Felipe Tapia, un crítico amigable con el medio ambiente

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