Slavoj Žižek es uno de los grandes pensadores en la actualidad. El filósofo esloveno se ha hecho famoso no solo por sus publicaciones, sino también por las muchas entrevistas y videos con sus reflexiones que se han viralizado por internet.

La cinta del momento, “Guasón” es muy interesante para él filósofo y por eso escribió sobre ella. Según Žižek el personaje interpretado por Joaquin Phoenix representa más que para el documentalista Michael Moore, quien aseguró que retrataba las “enfermedades sociales actuales de Estados Unidos”. Para el esloveno, el Guasón levanta la pregunta de ¿qué pasaría si los desposeídos decidieran contraatacar?

Los siguientes fragmentos provienen de un ensayo titulado “Don’t insult Joker by comparing him to Trump” (No insulten al Joker comparándolo con Trump), publicado en Spectator. En éste el filósofo comenta que la interpretación de Moore sobre Guasón tal vez está equivocada, pues el cineasta dijo que el “nuevo deseo” que inspira el filme, en lugar de cometer actos de violencia, es poner atención en el poder no-violento que tenemos todos:

El “nuevo deseo” que menciona [Michael Moore] no es el deseo de Joker: al final de la película, el antihéroe no tiene poder, y sus arrebatos violentos son solo explosiones impotentes de ira, expresiones de su impotencia básica. La paradoja es que te vuelves verdaderamente violento (en el sentido de representar una amenaza para el sistema existente) solo cuando renuncias a la violencia física. Esto no significa que las acciones de Joker sean inútiles: la lección de la película es que tenemos que pasar por este punto cero para liberarnos de las ilusiones que pertenecen al orden existente.

Žižek también cree que Joker revela un rostro más oscuro del ser humano que la corrección política trata de tapar con un dedo, aunque los defensores de ésta seguramente tendrían muchas cosas qué decir al respecto y él podría extender su opinión sobre el tema con relación a la película:

Nuestra inmersión en el mundo oscuro de Joker nos cura de ilusiones y simplificaciones políticamente correctas, como el consentimiento sexual, por ejemplo. En este mundo, no puede tomarse en serio la idea de que el consentimiento para las relaciones sexuales las hace verdaderamente consensuales. El “discurso de consentimiento” es en sí mismo una gran farsa. Es un esfuerzo ingenuo superponer un lenguaje igualitario inteligible y ordenado de justicia social sobre el oscuro, incómodo, implacablemente cruel, traumático reino de la sexualidad. Las personas no saben lo que quieren, están perturbadas por lo que desean, desean cosas que odian. […] Podemos imaginar fácilmente a Joker reaccionando con una risa salvaje ante la afirmación de que “fue consensual, por lo que estuvo bien”, ya que así fue como su madre arruinó su vida.

El pensador cree que criticar a Joker por no retratar una alternativa positiva a la revuelta es lo más estúpido que hay, pues sería algo así como una nueva versión de Martin Luther King sin el elemento racial, un montón de marginados que se levantan pacíficamente para mover la opinión pública. Žižek asegura así sería una cinta muy aburrida.

Fuente: Tomatazos.