Durante los últimos años, hemos estado viviendo grandes períodos de cambios, donde cada vez la sociedad está más consciente de la invisibilización de la mujer en distintas áreas, como por ejemplo, el cine. A partir de esto, hemos creado como medio, cinetvymas, una alianza con un nuevo festival de cine de género, enfocado en dar a conocer el trabajo de mujeres y disidencias en el maravilloso mundo que es el audiovisual. Para celebrar esta unión, entrevistamos a Javiera Navarrete, antropóloga y además, Directora General de Final Girls Chile, festival que creemos generará un gran cambio en nuestro país y esperamos sea la inspiración para que más mujeres, se atrevan a volverse realizadoras.

1) ¿Cómo nace Final Girls Chile?


R: Final Girls Chile nace del amor por el cine fantástico y la complicidad entre personas afines. Al comienzo no fue pensado como festival, sino que muestra, ya que yo me había puesto en contacto con las chicas de Final Girls Berlín, que es un festival de cine de terror, y ellas me enviaron una selección de cortometrajes para exhibirlos en Chile. Estuve varios meses negociando con salas de cine nacionales y vino la revuelta de octubre, así que eso quedó detenido un tiempo, hasta que conocí a Paulette Lecaros, quien, por ser cineasta dedicada al género, abrió mis redes de contactos con otros festivales y realizadoras, ofreciendo en consecuencia programación latinoamericana femenina y fantástica. Por recomendación de Paulette, invitamos a Pachi González, diseñadora gráfica con experiencia de producción en festivales de cine de género. Del encuentro entre nosotras tres surgió la energía e inspiración necesaria para que diéramos vida a este proyecto.


2) ¿Por qué decidieron llamarse “Final Girls Chile”?


R: En un principio, esta muestra iba a ser una extensión de Final Girls Berlín, que tendría lugar todos los años con los mejores cortometrajes de allá, pero en cuanto dejó de ser un proyecto personal se hizo necesario bautizar a nuestra guagua. Pensamos en Final Girls Chile porque es un concepto atractivo, que es un tropo del cine del que se habla mucho en el mundo anglosajón, pero poco en el mundo hispanohablante. Ya hemos escrito sobre las Final Girls, así que invito a les lectores a que revisen nuestra página web para conocer más sobre nuestra posición al respecto. Mientras pensábamos en un nombre comenzamos a buscar referentes y notamos que había otras iniciativas de cine de género similares en Latinoamérica: Final Girl, de Brasil, y Final Girls Podcast, de Argentina. Y empezamos a fantasear con una gran red de mujeres latinoamericanas fans del cine fantástico, así que nos quedamos con este nombre.


3) ¿Cuál sería su rol dentro de los festivales de cine?


R: Nuestro objetivo es fomentar la participación de las mujeres y disidencias sexuales en el cine fantástico a nivel nacional y latinoamericano. Es un objetivo bastante ambicioso, pero lo asumimos con mucha seriedad. Estamos trabajando para articular a una diversidad de personas que trabajan en torno al género fantástico desde distintas disciplinas artísticas, siendo el cine el eje articulador. Teniendo eso presente, nuestro rol sería potenciar el trabajo de mujeres y disidencias en el cine fantástico, para que haya más producciones nacionales y así reducir la brecha de género en este campo artístico y en este género cinematográfico.


4) ¿Qué podremos ver en Final Girls?


R: En nuestro festival, y en las actividades que ya hemos hecho, se pueden encontrar con espacios para la conversación, como charlas, conversatorios y otras actividades de formación. Si les gusta el cine de género fantástico, siéntanse con la libertad de sumarse a nuestras actividades, donde siempre hay espacio para las palabras del público. Y exhibiremos cine, por supuesto. Principalmente obras latinoamericanas, para que veamos un panorama del cine fantástico hecho por mujeres y disidencias en la región. También se vienen muchas sorpresas, así que estén atentes.


5) Como directora de un festival de cine ¿Cómo ves la realidad de los festivales nacionales?


R: Los festivales de cine son fundamentales para el desarrollo del cine en cualquier país o región del mundo. El cine es un trabajo en equipo, es esencialmente colectivo, y los festivales son instancias de encuentro entre diversos agentes que participan de esas cadenas de trabajo. En Chile tenemos afortunadamente muchos festivales de cine fantástico, más que otros países de América Latina, así que veo un gran potencial de crecimiento del género en Chile al alero de estos diversos festivales, que se encuentran desde Atacama hasta la región de los Ríos. Obviamente, el financiamiento siempre es un tema, sobre todo si la orientación de tu festival es profesionalizante, por lo que necesitamos apoyo con recursos públicos y/o privados y eso a veces es una barrera para la continuidad de los proyectos. Entonces en ese sentido, hasta ahora aún es bastante precaria la realidad de los festivales de cine, sobre todo cuando son nuevos, porque dependen de la autogestión.


6) ¿Cómo ves la realidad del cine nacional?

R: En los últimos años el cine chileno ha circulado en festivales internacionales y ganado premios prestigiosos, lo que obviamente es positivo para el sector, porque inspira a más personas a hacer cine. Pero creo que hace falta potenciar el sector cultural y las industrias creativas, con políticas públicas transversales y coherentes en el tiempo, ya que los apoyos estatales han ido disminuyendo progresivamente. También considero que hay que avanzar en sensibilizar al sector privado, hacer alianzas estratégicas para levantar el audiovisual, porque las artes y la cultura no son solo entretenimiento, es un trabajo. Mucha gente vive de esto y lo da todo porque es su pasión, pero en nombre del amor al arte se invisibiliza la precarización.


7) ¿Has notado alguna diferencia entre el cine realizado por mujeres y disidencias, en comparación con el realizado por hombres?


R: Para responder esta pregunta voy a contextualizar primero. El cine se ha construido históricamente a partir de la invisibilización de las mujeres cineastas, por lo que la mirada en el cine ha sido predominantemente masculina, el lugar de enunciación ha sido masculino. Basta revisar la vida de Alice Guy para notar cómo la historia del cine desde sus inicios fue escrita por hombres que la omitieron deliberadamente, aun cuando sus películas eran muy innovadoras a nivel técnico y de contenido. A fines del siglo XIX y principios del siglo XX, Alice hizo películas que tocaban temas que los hombres no estaban abordando, como la maternidad, la niñez, el temor masculino al feminismo (¡en 1906!), cuestionando a la sociedad de su época.
Pienso que el cine hecho por mujeres se construye desde los márgenes, desde una posición no hegemónica (pero no necesariamente contra hegemónica). Tiene una potencialidad que no la atribuyo a una cosa esencialista “por ser mujer”, sino al punto de vista, que es el posicionamiento desde el que me sitúo en mi lugar de enunciación. Ese punto de vista es encarnado, depende de la experiencia de vida, y es precisamente ahí donde las mujeres tenemos que contar nuestras propias historias. Porque otros (los hombres) nos han retratado desde el prejuicio o el simple desconocimiento. No quiero decir con esto que hay que crear solo a partir de lo que una ha vivido, porque el arte depende mucho de la investigación, pero por eso mismo hay tratamientos cinematográficos que son más o menos pertinentes, sobre todo cuando se abordan temas sensibles.


En el cine fantástico abundan tropos cinematográficos que reproducen representaciones desfavorables de las mujeres. Por ejemplo, en ciencia ficción se habla de los conceptos “abducción como romance” y “nacida sexy ayer”, que describen tropos cinematográficos que cosifican y sexualizan a las mujeres en situaciones de violencia y vulnerabilidad. El mismo concepto de Final Girl surge para describir cierta representación más empoderada de las mujeres, pero tiene sus limitaciones también.
Afortunadamente para nosotras, en los últimos años se han dado a conocer más directoras de cine fantástico, que están construyendo personajes femeninos más complejos, como Amelia, la madre en The Babadook (Jennifer Kent, 2014) y Jen, la protagonista de Revenge (Coralie Fargeat, 2017). Pienso que en la medida en que las mujeres contemos nuestras propias historias, podemos contribuir a los cambios culturales necesarios para construir una sociedad más equitativa.

8) ¿Qué películas protagonizadas por Final Girls recomiendas?


R: Recomiendo You’re Next, de 2011. Su protagonista, Erin, es una reinterpretación muy interesante de la Final Girl. También recomiendo una un poco más antigua, The Descent, de 2005, que tiene un elenco completamente femenino y que, además de ser una película súper intensa, profundiza de maneras muy ingeniosa en los vínculos emocionales entre los personajes. Fue la primera vez que vi eso en una película de terror.


9) Finalmente ¿qué mensaje te gustaría dar a las mujeres y disidencias que quieren integrarse al mundo del cine?


R: Es cine es fundamentalmente colectivo y por eso caben muchas personas en él, aunque vengan de disciplinas que parezcan muy lejanas. Yo soy antropóloga, no cineasta, y mi amor por el cine me llevó a levantar junto a mis compañeras un proyecto que queremos que integre la diversidad de personas que estamos involucradas. Algunas vienen del mundo audiovisual, otras de las ciencias sociales, del diseño, del periodismo, y entre todas nos complementamos y aprendemos mutuamente. Así que, si les gusta el cine, pueden entrar a este mundo desde diversos lugares, dependiendo de sus intereses y habilidades.

Entrevista realizada por Francesca Massone

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