Harry Potter y “La dama de negro”

En la Inglaterra de principios del siglo XX, Arthur Kipps (Harry Potter, es decir, Daniel Radcliffe) es un joven abogado recientemente viudo que debe viajar a un pequeño pueblo costero si quiere salvar su empleo, donde deberá poner en orden una abandonada propiedad. Al llegar al pueblo su tarea se ve obstruida por los lugareños quienes le son hostiles y lo instan a regresar cuanto antes. Concentrado en sus obligaciones Kipps consigue llegar a la Mansión la cual esconde un terrible secreto asociado al espíritu de una mujer vestida de negro y a la serie de horribles sucesos que comienzan a afectar el pueblo.

Segundo largometraje de James Watkins, co-producido nada mas ni nada menos que por la Hammer Productions, destacada casa productora británica de clásicas películas de terror, cuyo regreso fue precedido con la versión americana de la vampiresca «Let the right one in» (2008), «Déjame entrar» (2010).

Lo relativamente bajo del presupuesto (17 millones de dólares) en comparación con la puesta en escena (la fotografía y el arte de esta película son absolutamente destacables) hacen notar la mano de la vieja escuela a la hora de producir espantos. La disparidad se produce por un cierto desbalance en el guión y algunos aspectos relacionados con el peso del protagonista.

Es odioso, casi impresentable, comentar una película por lo que hubiese sido, pero lamentablemente es preciso aclararlo dado el pie forzado de la elección del actor protagónico. Es prácticamente imposible quitarse de la cabeza al niño mago. Radcliffe aún no puede ser considerado un actor de carácter. Es solo un niño actor cuya fama nunca le dio la oportunidad de pasar la transición natural a estrella de Hollywood. Ese es el gancho comercial de esta película y aquí voy a tirar la primera impertinencia: esta película con otro actor hubiera sido muchísimo más interesante. Qué pachotada, lo reconozco. Es como decir que American Pie con Al Pacino hubiera sido una obra maestra de la comedia. Pero es verdad, en «Las reliquias de la muerte, Parte 1» (2010) David O’Hara debía encarnar brevemente a Harry Potter con el cuerpo de otra persona y como recurso de reconocimiento utilizaba su pánfilo caminar. Resulta ser que Harry Potter no caminaba de ese modo. Así lo hacía Radcliffe, así como también lo hace Arthur Kipps. Por simples detalles como ése uno espera que Arthur vea a alguno de los espíritus, tome una varita y se ponga a gritar “espectro patronum”.

Se percibe el esfuerzo de Radcliffe por reprimirse, no hacer un gesto demás, una contención, si se quiere, que resta intensidad y naturalidad. Me pasaba algo parecido con Kate Bosworth en «Superman regresa» (2006) una chica de 23 que debía interpretar a una treintona Luisa Lane. Para Bosworth, una mujer madura era sinónimo de seria. Ello explicaba lo corta de genio que era su Luisa, la caricatura de una “madura” vista bajo el prisma de una veinteañera. Acá es un hombre viudo, padre de un niño, bajo duelo, con problemas en la pega, en fin. Una tremenda mochila dramática que aunque Radcliffe la cargue con dignidad hacia la luz, la fama enquistada en su rostro lo eclipsa. No digo que un niño huérfano maltratado no sea lo suficientemente dramático, sino que la representación que se espera acá es para otro público.

El resto del reparto no sufre reparos salvo la necesidad de más tiempo en pantalla. Se trata de todo un pueblo y las escenas en común no son muchas. Si la cámara se queda con Arthur en la mansión, y la mansión queda rodeada de agua por la marea, sabemos que nos quedaremos atrapados junto a él por un buen tiempo.

Sobre el desbalance mencionado, sucede por la necesidad de guardar los secretos de la trama que las vueltas de tuerca (que no son muchas) deben revelar. Ello convierte los primeros 45 minutos de metraje en una serie de lugares comunes de terror efectista. La película se hace algo lenta, se hace difícil la empatía. Se vuelve más importante la foto tétrica, la muñeca de loza tuerta o la niebla en el campo, que las motivaciones o la profundidad de ciertos personajes. La segunda parte de la película es otra cosa. La historia se asienta y se va como por un tubo hasta un final interesante que cuadra muy bien con lo presentado. A pesar de los problemas una cosa es garantizada, sea por efecto o por sinceridad la película genera buenos sustos. Los suficientes para pagar el precio de la entrada.

©Por Hugo Díaz

La dama de negro/ The Woman in Black
Dirección: James Watkins
Elenco: Daniel Radcliffe, Ciarán Hinds, Janet McTeerReino Unido/Canadá/Suecia, 2012, 95 minutos, mayores de 14 años

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *