El año pasado 2014 Jodorowsky no solo fue tema por su película “La danza de la Realidad”. También conocimos uno de sus proyectos fallidos a través del documental “Jodorowsky’s Dune”, el que está nominado a un Oscar.

Hace mucho tiempo el director chileno de “El Topo” se embarcó en un proyecto sumamente ambicioso y hasta tirado de las mechas para la época: la adaptación cinematográfica de una de las sagas más emblemáticas de Ciencia Ficción: “Dune”.

Para quienes no la conocen, “Dune” es la obra del escritor Frank Herbert, quien creó un futuro imaginario en el que la alta tecnología, sobre todo la inteligencia artificial, había sido prohibida. En su lugar, existían computadores humanos entrenados para procesar y formular datos a velocidades inimaginables. Además, la economía de todo el universo giraba en torno a la especia, producto que alargaba la vida, servía de combustible para el viaje interestelar y hasta podía constituir un alimento. La especia solo podía ser obtenida en el planeta Arrakis, también conocido como Dune, por su clima desértico y carente de agua. La gente que ahí vivía había desarrollado un estilo de vida austero que valoraba el agua como el recurso más preciado, y hasta su sistema religioso se basaba en el vital elemento. Con estos ingredientes, Herbert dio a luz un interesante proyecto que mezclaba política, ecología y religión, algo sumamente atractivo para un personaje con las características de Alejandro Jodorowsky, quien vio en esta obra una historia ideal para adaptar.

Intentando crear una obra original y memorable, Jodorowsky reclutó a personalidades de todas las áreas para el reparto: Salvador Dalí, Mick Jagger como el malvado Feyd Rautha (Papel que acabó interpretando Sting), Orson Welles como el malvado Barón Vladimir Harkonnen, etc. A cargo de la música iban a estar encargados Magma y Pink Floyd, y de la estética H.R. Giger. Y para el storyboard, nada más y  nada menos que Moebius, dibujante fallecido hace poco, el 2012 (Igual que Giger, quien falleció el 2014).

Lo interesante del documental es que nos muestra “lo que pudo ser” sin que nadie logre nunca llegar a comprobarlo. Planteada queda la duda de que, de haberse producido el filme, se habría convertido en el referente definitivo de la ciencia ficción, mucho más que “Star Wars” o “Star Trek”, y que habría creado escuela para las historias venideras. Pero como dije antes, solo podemos especular al respecto.

Cuesta mucho recuperarse de un proyecto fallido de esta envergadura, y Jodorowsky tardó mucho en volver a hacer cine. Y no es para menos. Por razones que incluyen excesiva duración de la película (En esta época habría sido una miniserie o una trilogía) y características comerciales poco acordes al mercado de la época, el proyecto terminó siendo rechazado, dejando gran decepción en todo el equipo involucrado, sobre todo en el director.

¿Fue ese el final de la saga Dune en la pantalla? Ni por asomo. El año 1984 David Lynch realizó una película en la que actuaba el cantante Sting y el gran Patrick Stewart, pero sin embargo los resultados fueron bastante mediocres, y me atrevería a decir que es la película más flojita de este director, quien por supuesto también odió la manera en que mutilaron su proyecto y prometió nunca más trabajar para grandes productoras . Los diálogos eran sobreactuados y ridículos, y la historia estaba excesivamente concentrada. Pese a durar tres horas, era una versión muy resumida que no desarrollaba en absoluto la complejidad de la trama del libro. Nunca podremos saber si Dune de Jodorowsky habría sido el hito que prometía, pero sí podemos asegurar que habría sido mejor que la de Lynch.

Pero la saga es demasiado rentable como para dejarla ahí. El año 2000 SCI FI produjo dos miniseries, la primera, “Dune”, volvía a contar la historia en seis episodios, de una manera indiscutiblemente más digna que la ochentera, con mejores efectos y más tiempo para desarrollar los complejos temas, pero sin alcanzar a ser una obra maestra. Aunque hay que decir que el personaje del Barón Harkonnen no inspiraba ningún temor o respeto y recordaba más al Doctor Evil de Austin Powers.  La segunda serie, “Hijos de Dune”, contaba los dos libros siguientes (“Mesías de Dune” e “Hijos de Dune”), sin embargo resumiendo mucho los acontecimientos y con personajes bastante planos, bajando en los niveles de calidad.

Y así, no se supo más de “Dune” en la pantalla, hasta el pasado año 2013, con el documental “Jodorowsky’s Dune”, a cargo del director Frank Pavich, en el que se nos narran los primeros pasos del proyecto, sus altos y bajos, y como acabó todo, lamentablemente. Un documental que nos invita a soñar con una película que nunca veremos, pero que pudo haber sido magistral. Resulta irónico entonces que el documental esté nominado a un Oscar, galardón al que la película, por el detalle de que no existe, jamás podrá aspirar. Sin embargo, el escaso material producido y recopilado sirvió como fuente de inspiración para muchas películas del género.

Lo curioso es que al final, Jodorowsky hace una tentadora sugerencia: el storyboard ya está hecho (Por Moebius). Ahora solo falta que alguien lo coja y haga la versión animada ¿Habrá algún director con los cojones para embarcarse en un proyecto semejante, y dejar la vara tan alta como la dejó su predecesor? ¿O es preferible dejar las cosas como están, para que nadie arruine la fantasía que esparce el documental? Solo podemos hacernos la pregunta.

 © Por Felipe Tapia, cuya cantidad de testosterona serviría para alimentar media África.

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