Lo curioso y singular de este documental, más que la pieza audiovisual misma, es la manera en la que se ha difundido, instando a los propios cibernautas a compartirla y exhibirla por todos los rincones posibles, facilitando los links de descarga y emisión, proporcionando archivos con afiches y flyers que contribuyen a promocionar este trabajo que busca hacernos reflexionar acerca de los paradigmas educativos actuales.

La película ha sido anunciada por lo menos desde hace dos o tres años por internet, ya se habían mostrado un par de tráiler de lo que iba a ser el cuestionamiento definitivo del problema educacional. En Chile, no pudo ser estrenada en mejor momento, en una época en la que la educación se ha evidenciado como una institución en crisis, pero cuyos principios se cuestionan poco y nada, a diferencia de las políticas administrativas y económicas, que son los blancos actuales de movimiento estudiantil. Aún no existe un consenso respecto a la archi usada palabra “calidad”. Que puede significar tantas cosas dependiendo del ojo con el que se le mire.

Uno de los puntos fuertes de la cinta argentina es el carácter multicultural, que involucra participantes de varios países de habla hispana, la mayoría docentes o académicos que han tenido la experiencia de trabajar en colegios no tradicionales o con propuestas pedagógicas más progresistas. Gente de Chile, Argentina, Uruguay, España, Colombia y otros países dan a conocer sus posturas sobre el problema educativo actual, y son consultadas variopintas teorías pedagógicas, que van desde lo más tradicional como  la educación Montessori, Waldorf, Paulo Freire, y otras más revolucionarias y recientes. La idea es armar y compilar la mayor cantidad de puntos de vista para entregar un panorama amplio al espectador y cambiar la educación desde sus cimientos.

La idea es buena, el contenido también, y la propuesta sin lugar a dudas es magnífica, pero quizás el documental se cae en algunos momentos en el formato. De dos horas y media de duración, es una larga sucesión de entrevistas a la que se le da un hilo conductor que a veces se pierde, y aparece intercalada, para incorporar el ingrediente emotivo, una historia de dos alumnos que escriben una suerte de discurso acerca de cómo se sienten con el sistema educativo tradicional, y los profesores y directivos buscan censurar el contenido ofensivo de este. La historia no termina de convencer y a ratos no se articula con las entrevistas, además, deja claro que “La Educación Prohibida” es una excelente trabajo de investigación realizado por un gran equipo de docentes y expertos en el área de la educación, pero le hizo falta expertos en ámbitos como la comunicación, la dirección y la actuación, si quieren incorporar ese elemento narrativo.

La película está disponible en www.educacionprohibida.com y en esa misma página están disponibles indicaciones para la exhibición del filme, recomendaciones para promocionarla, aspectos legales acerca de su difusión libre y la no comercialización del material, contactos de sus creadores, sugerencias para suscitar el debate y la reflexión en torno a la película, todo con el propósito de hacer llegar las ideas contenidas en el documental de todas las formas posibles, bajo la premisa de que la información no debe ser un privilegio, si no un derecho.

La película incluye datos históricos acerca de cómo llegamos al sistema educativo como lo conocemos, cuáles son las falencias más fáciles de detectar y sus causas, muestra ejemplos de corrientes pedagógicas más experimentales e innovadoras, y reflexiona acerca de cuáles son los fundamentos para una buena educación.

Quizás habría sido interesante darle una forma narrativa a estas ideas, o encajar la extensa lista de entrevistas en un formato más amable. No sé a ustedes, pero a mí la historia de los alumnos no terminó de convencerme, y a ratos me distraía del contenido troncal. No puede negarse que tras este documental se advierte un exhaustivo trabajo de documentación, investigación y reflexión, y sin duda es una pieza que todo aquel a quien le interese o apasione la educación tiene que ver obligadamente, pero si quisiéramos llegar a los que no, imaginen si pudiésemos producir algo que enganche al que no está ni ahí con la educación, al que piensa que el sistema educativo actual es macanudo, al que cree que el alumno que no pone atención en clases es un flojo o un problema, al que cree que una buena clase es aquella en la que todos están callados, y que la memoria y la obediencia son los elementos fundamentales para ser un buen alumno. Imaginen si invitásemos a reflexionara a ese público. Para mí, ese habría sido un desafío más ambicioso e interesante. No digo que haya que hacer un culebrón ni un videoclip o comercial, solo incorporar un componente más emotivo, si al final, la educación no es un acto que solo ocurre en el hemisferio izquierdo.

Pero tampoco es una falencia tan importante. Si a usted le interesa este tema, si quiere que otros conozcan este material, si quiere instalar el debate, lo invitamos a meterse a esta página y pensar en algún lugar en el que puede difundir esta película.

(c) Por Felipe Tapia, el crítico que se va sin que lo echen y vuelve sin que lo llamen.

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